miércoles. 06.07.2022
Antonio Casado y Enrique del Campo sentados a la puerta en Lario.

La disminución de la población en la montaña oriental leonesa es cada vez más evidente y tienen mayor incidencia en la montaña de Riaño donde los pueblos se van despoblando. Tras el cierre de la presa de Riaño, el éxodo fue la decisión que tomaron muchas familias tras ver cómo sus pueblos iban a ser abnegados por las aguas. Actualmente, la falta de nuevos nacimientos y de familias jóvenes que se asienten en la zona acentúa aún más este hecho, al igual que la jubilación.

El abandono de las explotaciones ganaderas por insostenibles o por jubilación está despoblando los pueblos de esta montaña. Solo hay un hecho que encubre las cifras reales de algunos municipios y son los empadronados para poder cazar más barato, en lo que hasta ahora se conocía como cazador local, en un deporte que de por sí ya es caro para muchos.

Un paseo por las calles de Lario, en Burón, demuestra el dominio de las piedras. A la puerta de una casa, sentados a la fresca, Enrique del Campo y Antonio Casado reconocen que poco se puede hacer. El primero, de hecho, se pasa el invierno en Canarias y sólo viene en verano a la localidad. Antonio reside allí todo el año y ve, como cada invierno, «hay menos gente por las calles del pueblo».

«Cada invierno hay menos gente en la calle»