viernes 20/5/22
                      Alejandro Gutiérrez entre sus vacas en Pobladura. FERNANDO OTERO
Alejandro Gutiérrez entre sus vacas en Pobladura. FERNANDO OTERO

Alejandro Gutiérrez Gutiérrez es un joven con una expolotación de vacas de carne en extensivo en Pobladura de Pelayo García, e hijo de un ganadero con una granja de pollos, por lo que sabe muy bien de lo que habla. Asegura que «en España las granjas extensivas e intensivas cumplen con las exigencias sanitarias y con la legislación de protección animal y medioambiental. Eso garantiza que no haya maltrato animal, que se minimice todo lo posible la contaminación y que la carne producida sea de gran calidad y muy valorada fuera de nuestras fronteras. Al contrario, mucha de la carne importada no cumple con esa legislación exigida a los españoles».

Afirma que «está claro que la carne del ganado en extensivo tiene más calidad y es más sostenible, pero el intensivo garantiza productos más asequibles, permitiendo cestas de la compra más baratas, que estos tiempos de crisis se debe valorar».

Respecto a la sostenibilidad de la ganadería en extensivo comenta dos cosas. «Primero, esta actividad genera abonos utilizados en la agricultura que sustituyen parcialmente a los abonos químicos, permitiendo cultivar de una forma más sostenible». Y segundo, «durante el periodo de confinamiento del 2020, cuando la mayoría de los motores de combustión e industrias se pararon, quedó demostrado que la ganadería no es un foco significativo de contaminación atmosférica».

Por otro lado, Gutiérrez defiende que «los españoles deben seguir comiendo lo que les apetezca ya que la carne aporta aminoácidos esenciales y una gran variedad de vitaminas necesarias para el buen funcionamiento de nuestro organismo». Y asegura que «algunos de los argumentos del ministro de Consumo por los que deberíamos reducir el consumo de carne llegan a ser ridículos, llegando a decir que los hombres no quieren hacerlo porque ven amenazada su masculinidad».

Finalmente, este joven ganadero de Pobladura de Pelayo García señala que «los ganaderos españoles necesitamos más apoyo político. El vacuno de leche está vendiendo el producto por debajo de los costes de producción, y la ganadería extensiva de montaña está sufriendo pérdidas muy cuantiosas y desapareciendo en algunas zonas como consecuencia de la ley de protección del lobo. Es una vocación que exige trabajar 365 días al año y bajo las condiciones meteorológicas que haya. Si a eso le añadimos la campaña de ataques que estamos sufriendo, nos complican seguir trabajando en lo que nos gusta, garantizar que la España Vaciada no se vacíe y que los españoles puedan tener un plato en sus mesas. La ganadería, las carnicerías, las salas de despiece y mataderos generan riqueza y mucha gente se ve atacada por polémicas declaraciones».

Y concluye con que «para mi, más que un trabajo también es una afición y un estilo de vida que me gusta».

«La carne producida en España es muy apreciada fuera»