domingo 26.01.2020

El corredor perpetúa al oso cantábrico al acabar con su aislamiento genético

Un estudio de la FOP constata el flujo de ejemplares del núcleo occidental al oriental.
El corredor perpetúa al oso cantábrico al acabar con su aislamiento genético

La férrea barrera física que desde hace más de un siglo ha mantenido separada a la población cantábrica del oso en dos subpoblaciones, la oriental y la occidental, ha reducido a lo largo de los años la variabilidad genética de esta especie que ha estado condenada a la endogamia para persistir. Según estudios llevados a cabo en los años noventa, la falta de conexión entre ambas subpoblaciones ha supuesto un grave riesgo para su supervivencia, por la baja variabilidad genética y su reducido tamaño, especialmente en la subpoblación oriental.

Sin embargo, el Estudio genético del oso pardo en el corredor interpoblacional y en la subpoblación oriental cántabra, iniciado en 2013 por la Fundación Oso Pardo (FOP), ha constatado un importante flujo de ejemplares y de genes de la subpoblación occidental a la oriental a través del llamado corredor interpoblacional, una franja habilitada para salvar las vías de comunicación (carreteras, autopistas, vías férreas y pantanos) que atraviesan la cordillera.

Este proyecto, financiado por Enel Green Power España, pretende dar respuesta a algunas cuestiones trascendentales para el oso cantábrico, tales como si la variabilidad genética en la subpoblación oriental aumentaba, y si el crecimiento de la subpoblación occidental cantábrica, con un censo actual superior a los 200 ejemplares, estaba dejando huella genética en la pequeña subpoblación oriental. Para ello, se han analizado 152 muestras de pelos y excrementos de oso pardo recogidas básicamente en la subpoblación oriental y en el Corredor interpoblacional entre junio de 2013 y agosto de 2014 por los equipos de la Junta de Castilla y León y la FOP.

Los resultados obtenidos analizando el ADN de las muestras, cuya fiabilidad ronde el 94%, han respondido con creces a dichas preguntas y ponen de manifiesto que el aislamiento genético de ambas subpoblaciones cantábricas -lo que estaba considerado como un grave problema de conservación- está tocando a su fin.

Los análisis de las muestras recolectadas han individualizado con seguridad 26 osos, que deben considerarse una parte del censo de la subpoblación oriental, dado que el estudio no pretendía realizar un censo genético de esta subpoblación y ni el método ni el periodo de muestreo permitirían detectar todos los ejemplares presentes. Sobre estos 26 ejemplares se ha llevado a cabo el estudio genético.

El estudio ha constatado un importante flujo de ejemplares y de genes de la subpoblación occidental a la oriental: de los 26 ejemplares individualizados y genotipados (con su carnet genético individual) con seguridad en la subpoblación oriental, cinco son osos con características genéticas orientales, siete son osos con características genéticas occidentales y 14 son ejemplares con características genéticas mixtas. Es decir, este estudio ha detectado en 2013-2014 en la zona oriental 7 osos migrantes que han llegado desde la población occidental y 14 osos con algún grado de mezcla, procedentes de cruces mixtos entre ejemplares de ambas subpoblaciones. Esto ha sido posible sin duda gracias a la fuerte recuperación de la subpoblación occidental, que ha bombeado ejemplares hacia otras áreas, entre las que se incluye la subpoblación oriental.

Alta calidad genética

Otras de las evidencias del estudio ha sido que, aunque la población cantábrica de oso pardo todavía está estructurada en dos grandes grupos de características genéticas diferenciadas, la llegada de osos dispersantes desde la zona occidental -y el consiguiente flujo de genes- ha propiciado que la variabilidad genética (la salud genética, la capacidad de adaptación a cambios ambientales) ha sido la más alta registrada hasta la fecha en esta subpoblación oriental. Según los datos obtenidos, se puede afirmar que la variabilidad genética de la subpoblación oriental ha dejado de ser la más baja registrada en osos europeos, situándose ahora por encima de las descritas en los Pirineos o los Apeninos italianos.

Los análisis genéticos han sido realizados por investigadores del Museo Nacional de Ciencias Naturales -organismo adscrito al Centro Superior de Investigaciones Científicas (CSIC)-. El proyecto ha contado además con el apoyo de la Dirección General del Medio Natural de la Junta de Castilla y León y también de la Dirección General de Recursos Naturales del Principado de Asturias, que ha aportado muestras genéticas e información de interés para el estudio.

La FPO ha elaborado un vídeo sobre el proyecto, que está disponible en www.diariodeleon.es

El corredor perpetúa al oso cantábrico al acabar con su aislamiento genético