viernes 28/1/22

El sindicato Csif en Castilla y León alertó ayer de que los centros sanitarios rurales de la Comunidad ya se encuentran «saturados» debido a los desplazamientos veraniegos a los pueblos, algo que se agravará en este mes de agosto. El sindicato destacó que en la provincia de León se han solicitado 11.000 tarjetas de desplazados hasta mitad de julio aunque «la mayoría de los desplazados por periodo vacacional no tramitan la tarjeta de desplazado». En un comunicado difundido ayer, el sindicato ha cifrado en más de 90.000 los desplazamientos en este mes de julio en toda la Comunidad, a los que se suman los «veraneantes que no solicitan la tarjeta de desplazados, que son la mayoría».

Esta es una cifra que ha recopilado Csif, que avisa de que «el incremento de usuarios en Atención Primaria, durante agosto se disparará exponencialmente porque los pueblos se llenan».

Según este sindicato, la situación será «crítica» en la primera quincena del mes que viene, ya que al incremento de las tarjetas de desplazados se suman quienes pasan sus vacaciones en los pueblos de Castilla y León, que no solicitan esa tarjeta.

Así, «mientras que en la primera ola se tomaron medidas restrictivas drásticas, en esta quinta ola las medidas se han relajado hasta el punto de que la trasmisión del virus está descontrolada», alerta el sindicato.

«Todas las olas han estado ligadas a la relajación en periodos vacacionales, y seguimos igual. No hemos aprendido nada», según lamenta el sindicato independiente.

Precisamente, como apunta Csif, esa relajación de restricciones puede ser «muy peligrosa» en el medio rural, donde se «incrementa enormemente el contacto social de una población llegada de diferentes lugares, y con una falsa sensación de mayor protección que da el pueblo».

«La covid-19 ha llegado a los pequeños pueblos de la Comunidad, incluso en los que han estado libres de virus durante las olas anteriores y se trata de cepas con alta transmisibilidad, por lo que, al final, acaba llegando a los mayores», alerta el sindicato.

Esta situación provoca que «no sea posible atender con calidad sanitaria a los pacientes»: al no haber sustituciones, a cada profesional sanitario le toca asumir el trabajo de otros compañeros y, en muchos centros de salud la población se multiplica hasta por diez durante los meses de julio y agosto, explican.

A lo que se añade que los médicos y enfermeras rurales generalmente tienen cupos que abarcan a varias localidades, en función de distancias al centro de salud, o de las tarjetas sanitarias habituales adjudicadas por cupo.

«Pero ahora es imposible atender a ese desproporcionado aumento de población, y no podemos dejar de dar asistencia a nuestros pacientes, algunos de ellos con problemas crónicos graves u oncológicos. La demanda desborda los centros de salud rurales», concluye el sindicato.

Csif alerta de la saturación en la sanidad rural por la sobrepoblación en verano
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