viernes 14/8/20
Villaverde de Arcayos

Las cuentas de la parroquia y de la ermita enfrentan al pueblo con el cura

Santuario de la Virgen de Yecla en Villaverde de Arcayos. REDACCIÓN
Santuario de la Virgen de Yecla en Villaverde de Arcayos. REDACCIÓN

Dineros y sentimiento religioso enfrentan desde hace meses a los feligreses de Villaverde de Arcayos —una localidad del municipio de Almanza, con un centenar de vecinos— con su párroco, Santos Ramírez, hasta el punto de que ha sido necesaria la intervención del obispo de León, Julián López, en el conflicto. Sin embargo, en el pueblo han visto cómo han perdido hasta la misa, que no se celebra desde el 2 de junio, y los vecinos han convocado una manifestación a las puertas de la Parroquia de Santa Marina, de Almanza, para el día 11, domingo. Si el sacerdote no aparece por el Villaverde, sus vecinos lo harán donde aún celebra misa.


El cambio de párroco, en febrero de 2016, marca un punto de inflexión en las relaciones entre el cura y un pueblo de «gran tradición religiosa», del que han salido «gran cantidad de hombres y mujeres que han dedicado su vida a la Iglesia», cuentan los vecinos, jubilados en su mayoría. Santos Ramírez, el nuevo encargado de la atención espiritual de Villaverde de Arcayos se hizo cargo de las cuentas de la parroquia y de la Ermita de la Virgen de Yecla, lugar de especial devoción para los lugareños.

 

Hasta el cambio de párroco los feligreses recibían cada año una explicación de en qué se habían gastado el dinero de los dos templos del pueblo. «Exponían públicamente las cuentas sin que fuera necesario pedírselo», apuntan. Pero esta costumbre que muchos asimilan a la transparencia que se exige a las administraciones públicas se perdió con Ramírez y el consejo parroquial, «nombrado por él mismo», solicitó ver el estado de las arcas a finales del año pasado.

 

Costumbre rota

Hasta la llegada del párroco, en 2016, los presbíteros explicaban las cuentas todos los años

A la petición del consejo siguió un cúmulo de «largas y evasivas» y hay quienes aseguran que fue el mismo presbítero quien se encargó de difundir que se había orquestado una campaña de desprestigio en su contra. Al no obtener satisfacción a su demanda, el consejo acudió entonces al vicario general de la Diócesis, al ecónomo y al obispo, pero tampoco así se ha accedido a las cuentas y el párroco «ha tomado represalias contra el pueblo», como la de no oficiar misa desde el 2 de junio, ni siquiera por la fiesta local. Tampoco permite que los veraneantes visiten la ermita de la Virgen de Yecla, pues quien custodia la llave «tiene orden expresa del párroco de no dejar la llave a nadie».

 

Ante la falta de efectividad de estas medidas, el consejo parroquial ha convocado el acto de protesta, al que invita a los vecinos de otros pueblos en los que Ramírez ha ejercido su ministerio.

Las cuentas de la parroquia y de la ermita enfrentan al pueblo con el cura