sábado. 02.07.2022

Seis décadas del pulso minero que doblegó a Franco

CC OO conmemora en Villablino las huelgas que, además, originaron el sindicato
                      Gonzalo Diez, Unai Sordo, Vicente Andrés y Xosepe Vega. J. CASARES
Gonzalo Diez, Unai Sordo, Vicente Andrés y Xosepe Vega. J. CASARES

El 15 de mayo de 1962 en entonces ministro secretario general del movimiento, José Solís, se vio obligado a viajar a Asturias para tratar de poner fin a las huelga que habían iniciado un mes antes los mineros, cuya protesta se había extendido a otros sectores y que con el paso de los años pasó a considerarse una bisagra entre las dos mitades del franquismo. Así, las huelgas mineras de 1962 representaron un antes y un después en la lucha por la democracia en España y consiguieron que, por primera vez desde el final de la Guerra Civil, el régimen de Franco tuviera que dar el brazo a torcer antes las reivindicaciones de los trabajadores.

Con motivo del sesenta aniversario de este acontecimiento «histórico» que levantó un movimiento de solidaridad internacional sin precedentes, CC OO clausuró ayer en Villablino, con la presencia de su secretario general, Unai Sordo, los actos convocados para conmemorar esta efeméride, que está considerada como el momento fundacional de este sindicato.

La huelga, que se extendió rápidamente por las explotaciones de Asturias, León y Palencia y alcanzó un seguimiento nunca visto antes en el régimen franquista, obligó al Gobierno a enviar a Solís a Asturias para reunirse con los representantes de los mineros y unos días después, el 23 de mayo, el Boletín Oficial del Estado recogió un incremento de 75 pesetas en el precio de la tonelada de carbón, a repartir entre los trabajadores. También permitió la creación de comisiones de representantes obreros para negociar los conflictos futuros, lo que se considera el germen del sindicato CC OO. Era el primer triunfo de los trabajadores ante la dictadura, que no pudo doblegarlos ni con la declaración de Estado de excepción, los encarcelamientos o el cierre de los economatos mineros.

Sin duda, en el proceder del régimen pesó la ola de solidaridad que se levantó en toda Europa a favor de los huelguistas, que recibieron la atención de los principales medios de comunicación internacionales y volvía a poner en el foco de Occidente el régimen de Franco. En la provincia de León, donde muchas de sus explotaciones aún no estaban mecanizadas en aquellos años, se calcula que pararon unos 20.000 mineros durante 15 días y consiguieron celebrar la primera asamblea obrera y democrática desde 1936.

Después de que los trabajadores de la empresa Minero Siderúrgica de Ponferrada (MSP) redactaran sus reivindicaciones y eligieran una comisión obrera estable de 12 vocales asesores elegidos al margen del sindicato vertical, consiguieron que estos representantes participaran en todas las reuniones de la empresa hasta las elecciones sindicales celebradas en 1963. Así se pusieron la bases del movimiento y, con infiltrados en el sindicato vertical, pero militantes de facto de otros sindicatos como CC OO, los mineros exigieron sindicatos democráticos, atención sanitaria o escuelas para sus hijos.

De este «acontecimiento histórico de primera magnitud», ha dicho este sábado el líder de CCOO que fue fueron las primeras movilizaciones que cuestionaron y consiguieron, «por primera vez desde la Guerra Civil, poner en solfa aquel sistema franquista que algo más de una década después iba a ver su final».

«Estas movilizaciones fueron huelgas muy importantes en estas comarcas ya que mineros elegidos por sus compañeros pudieron romper por primera vez las costuras legales del régimen y plantear reivindicaciones de carácter salarial y social, como era la mejora de infraestructuras y de las escuelas rurales», señaló Sordo.

Seis décadas del pulso minero que doblegó a Franco
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