sábado 15/8/20
Barrillos de Curueño

Decenas de vecinos se concentran para evitar el cierre del bar

Achacan la clausura al acoso realizado por el Ayuntamiento
Los vecinos ayer durante la protesta frente a la puerta del Bar Rillos. DL
Los vecinos ayer durante la protesta frente a la puerta del Bar Rillos. DL

No hay nada más sagrado en un pueblo que un bar. Un lugar de encuentro para todos los vecinos independientemente de la época del año. Conscientes de esa situación, decenas de lugareños de Barrillos de Curueño —en el término municipal de Santa Colomba de Curueño— se pusieron en pie de guerra en la tarde del viernes contra al Ayuntamiento, al que culpan de obligar al Bar Rillos a echar el cierre por el acoso municipal al que han sometido a la propietaria.

Vecinos y veraneantes de todas las edades se concentraron frente a las puertas del bar para mostrar su apoyo a la propietaria; quienes además han recopilado más de 200 firmas que entregarán al Ayuntamiento para mostrar el rechazo a la posición adoptada por el consistorio que impide al bar instalar ningún tipo de terraza.

Problemática

El consistorio sostiene que no puede tener terraza por seguridad ante la situación por el Covid-19

Al respecto, en la pizarra exterior del bar se puede leer: «Cerrado por agotamiento, indignación, rabia y acoso institucional». La propietaria del Bar Rillos, Natalia Parra, asegura a este periódico que «he cerrado porque no me han dejado poner la terraza poniendo como excusa la situación por el coronavirus, pero la realidad es que llevan intentando echarme desde hace más de tres años». De hecho, asevera que «me han enviado un escrito de que si no quito la terraza de forma voluntaria, me sancionarán ante sanidad por incumplir las normas de seguridad fijadas por el Covid-19 con multas que van desde los 100 hasta los 600.000 euros».

No obstante, Parra apunta que ha interpuesto una queja ante el procurador del Común, el cual el año pasado ya le dio la razón para colocar la terraza al otro lado de la carretera sin molestar a las casas colindantes al bar, pese a que el Ayuntamiento había tratado de impedirle colocar la terraza. «Ha sido un acoso constante y, al final, han conseguido echar a una familia con una hija de tres meses del pueblo», lamenta la propietaria del bar.

Impedimentos

La propietaria asegura que el Ayuntamiento le ha puesto constantes trabas para instalar la terraza

Ante esta situación, el alcalde, Basilio Martínez, afirma que «a esta señora no se le ha echado ni se le va a echar, simplemente se le ha denegado colocar la terraza por motivos de seguridad y porque está en una zona de riesgo inminente pegada a una carretera y a un reguero». A mayores, añade que «esta decisión se basa en una normativa aprobada en pleno por unanimidad en 2018 cuando aún yo no estaba de alcalde»; a la par que acusa a la propietaria y a los vecinos de dar «informaciones falsas».

Por su parte, el presidente de la junta vecinal de Barrillos, Máximo Castro, se muestra contrario a la decisión del alcalde —pese a presentarse por el mismo partido— y cree que «el Ayuntamiento debería darle facilidades a la propietaria del bar, puesto que además ha traído muchas actividades al pueblo». Ante el cierre, los vecinos aseguran que se seguirán concentrando todos los viernes a las puertas del bar.

Decenas de vecinos se concentran para evitar el cierre del bar