lunes. 06.02.2023

Durante el juicio con jurado popular celebrado en la Audiencia Provincial el 13 de marzo de 2017, ente los 111 testigos se encontraban los psiquiatras que elaboraron el informe forense sobre Miguel Ángel. En él le tildaron de «depredador» en su comportamiento. Aunque también le describieron como una persona «normal», «solitaria» o «que no asume las normas de convivencia».

Llegado el momento del veredicto, ocho de los nueve miembros del jurado le encontraron culpable. El tribunal le condenó a 23 años de prisión, veinte por asesinato y tres por robo con violencia. El 26 de marzo de 2018 la sentencia fue ratificada por el Tribunal Supremo. De nada le sirvió a Muñoz retractarse de su confesión, el silencio mantenido en el proceso (se negó a responder a ninguna pregunta) o los intentos de su defensa de alegar trastorno mental. Era su segundo abogado y trató inútilmente de establecer una estrategia disuasoria.

Asistido por su primera letrada, el acusado ya había confesado todo y las piezas del puzzle cuadraron perfectamente. El resto fue cuestión de tiempo. El que resta hasta el 11 de septiembre de 2038, cuando recuperará el derecho a la libertad.

Un «depredador» al que la defensa quiso atribuir un trastorno mental
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