domingo 29/5/22
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Pobladura de Pelayo García celebra la fiesta del Voto. MEDINA

Si hay una celebración que el pueblo sienta como propia esa es, sin ninguna duda, la fiesta del Voto en la que Pobladura de Pelayo García mantiene viva una tradición arraigada desde siglos con la que rinde honores a la Virgen de las Angustias con sus danzantes. Cuenta una leyenda que hace mucho tiempo, una joven enfermó gravemente. El pueblo entero pidió con fe a la Virgen que la sanara. Y obró el milagro y se curó. En agradecimiento, los vecinos hicieron un voto. Cada año honrarían a la Señora con una fiesta. Y lo harían como mejor sabían, con sus músicas y bailes de paloteo. A cambio le pedirían que cuidase de sus campos. Y así vienen haciéndolo desde el fondo de los tiempos con una devoción a flor de piel.

Se trata de una manifestación etnográfica y antropológica de gran interés. Tanto que la Junta de Castilla y León la ha incluido en su catálogo de mascaradas populares para ser declaradas Patrimonio Inmaterial de la Humanidad. Las danzas de paloteo, según muchos expertos, tienen su origen en los bailes precristianos que se celebraban en primavera en los que se enfrentaban las fuerzas del bien (los danzantes) y el mal (los birrias enmascarados). Luego, se fueron adaptando al paso de los tiempos. Destacan los trajes blancos adornados con vivos colores. 

La celebración, que tuvo lugar ayer, está más viva que nunca y desde hace casi una década se completa con un festival folklórico nacional en el que, en esta edición, participaron además del grupo local, el Grupo de Danzas y Gaitas El Castro de Columbrianos y el Grupo Azougue de la Escuela Municipal de Música de Betanzos (La Coruña). Además, salió el nuevo pendón de la villa en un acto oficial.

Devoción a flor de piel