martes 10.12.2019
A 1.320 metros de altura

La difícil vuelta a la libertad de Saba

Los ecologistas dudan de la idoneidad de soltar a la osezna en el Parque Nacional de Picos de Europa poco antes de la llegada del temporal
Imagen de la osezna al ser liberada en un hayedo de la vertiente asturiana de Picos. DL
Imagen de la osezna al ser liberada en un hayedo de la vertiente asturiana de Picos. DL

La Coordinadora Ecologista de Asturias reclamó ayer al Principado que revise la liberación de la osezna Saba en el Parque Nacional de Picos de Europa «ante los riesgo que conlleva» al llevarse a cabo en una zona a 1.320 metros de altitud y en vísperas de un temporal de frío y nieve en la zona, tras permanecer seis meses en varios centros de tratamiento.

 

Según la organización conservacionista, el protocolo de intervención con osos en la cordillera cantábrica señala que la elección de la zona para liberar un ejemplar requiere valorar la edad del ejemplar y que, en caso de ser un ejemplar de menos de un año, se haga preferentemente lo más próxima posible a su lugar de captura.

 

Además, señalan, se pide atender a la disponibilidad de comida y, en este caso, el ejemplar fue liberado en un gran hayedo «donde este año apenas hay hayucos para comer, con lo cual va tener muy difícil la alimentación natural» y a la presencia de otros osos con los que pueda interactuar.

 

La coordinadora considera que el emplazamiento elegido parece no atender a estas recomendaciones y que se tuvieron más en cuenta criterios políticos que científicos para liberar a la osezna por lo que han solicitado que se revise esta decisión y piden conocer los informes científicos que avalaron este emplazamiento para su suelta. La osezna Saba fue recogida a finales de mayo en las inmediaciones del cercado de Proaza cuando contaba con unos cinco meses tras ser avistada por primera vez una semana antes en un monte del municipio de Santo Adriano y, tras varios días de seguimiento en los que también se buscó a su madre sin éxito, fue rescatada o en Proaza. El ejemplar padecía desnutrición, deshidratación y alteraciones neurológicas y fue enviada a un centro veterinario para estabilizarla y, tras experimentar una leve mejoría, se acordó su traslado al Centro de Recuperación de la Fauna Silvestre, en Cantabria, y posteriormente en el centro de Valsemana, en León.

La difícil vuelta a la libertad de Saba