jueves. 30.06.2022

Un dron para saber si la osa sigue viva

El vehículo busca confirmar el estado de la madre y su cría para ayudarle si se ha quedado huérfano tras días sin registrarse movimiento en la cueva
                      Una de las últimas imágenes tomadas del osezno. JCYL
Una de las últimas imágenes tomadas del osezno. JCYL

Un dron especial despejará dudas sobre el estado de la osa herida tras el ataque de un macho en la montaña palentina y su cría, un osezno de cinco o seis meses, que desde el pasado jueves 9 de junio no han dado señales de vida. El operativo desplegado por la Junta en el entorno de peña Santa Lucía desde el pasado 6 de junio para hacer un seguimiento de los dos animales se impacienta.

Han pasado muchos días desde el último contacto con la hembra y la cría. Las últimas incursiones (con cámaras infrarrojas manejadas con una sonda) en la cueva donde se refugió la osa no recogen señales de vida. La tarea es lenta y el tiempo que se tarde en localizar a la hembra para atender sus heridas, y al osezno, que aun es muy pequeño (3 o 4 kilos) para sobrevivir por sí solo, corre en contra.

«Siempre vas contrarreloj, porque no sabes cuánto tiempo tienes para actuar», reconoce en una entrevista concedida a Efe Pablo Zuazua, jefe de Sección de Espacios Naturales, Flora y Fauna del Servicio Territorial de Palencia, director del Parque Natural de la Montaña Palentina, y uno de los coordinadores del operativo en el que, desde el pasado 6 de junio participan, a turnos, entre 25 y 30 personas.

Nunca se había montado un operativo de este tipo, tras un ataque «tan brutal» de un macho a una hembra, que, a pesar de la diferencia de peso y tamaño (70-80 kilos frente a los 217 kilos el macho), se defendió con fiereza para salvar a su cría de las garras del oso. Además, como reconoce Zuazua, «este tipo de episodios son nuevos para nosotros, han ocurrido más veces, pero no los habíamos detectado».

Fueron dos observadores de la naturaleza, Claudio Sordo y Carmen Ortega, los que captaron el momento del ataque, porque llevaban muchos días siguiendo a esta osa y a otra osa parida en la misma zona. «Lo grabaron a mucha distancia con un telescopio desde la carretera de la Ruta de los Pantanos», explica Zuazua. Y sus imágenes se han hecho virales.

Ellos dieron la voz de alarma e inmediatamente se desplegó un dispositivo de búsqueda con perros blood hunt (destacan por su olfato), entrenados para localizar rastros de osos, que encontraron el rastro y el cadáver del macho, un adulto de unos diez años en la zona conocida como Pintojo, con un perímetro de cuello de 120 centímetros, al que se practicará la necropsia en el Centro de Recuperación de Burgos.

«Después rastreamos a la hembra y el rastro de sangre nos llevó a la osera», explica Zuazua. Con pértigas y cámaras endoscópicas oyeron los bufidos de la osa y se pudo comprobar que estaba viva «y que tenía cierta vitalidad» por lo que colocaron alrededor de la osera cámaras automáticas que mandan imágenes al móvil cuando detectan movimiento. Después introdujeron manzanas para alimentarlos y también se pudo ver que el osezno estaba en buen estado, pero desde entonces no se ha vuelto a tener información.

«Si el osezno está solo, y huérfano, sería fundamental encontrarlo para ayudarle a sobrevivir», afirma Zuazua, que asegura que el uso del dron va a permitir «desbloquear» la situación porque va a dar mucha información para seguir dando pasos en firme.

«Si no está en la cueva sabremos que tendremos que seguirla buscando en el exterior y si está muerta habrá que buscar a la cría, si es que no está también en la cueva», expone. «Ojalá que las dos estén vivas», desea Zuazua. Entonces quizá les pongan nombre. De momento es mejor no encariñarse demasiado, porque todas las hipótesis están abiertas.

Un dron para saber si la osa sigue viva