jueves 24/6/21
UNA SITUACIÓN LÍMITE

«El habitante de las zonas de montaña se ha convertido en una especie en extinción»

El alcalde de Prioro defiende en el Senado un «trato digno» para luchar contra la despoblación en la cordillera Cantábrica.
Francisco José Escanciano junto a la senadora leonesa Silvia Franco, ayer, en el Senado.

El alcalde de Prioro, Francisco José Escanciano, compareció ayer en el Senado dentro de la Comisión sobre la Despoblación de las Zonas de Montaña en una intervención en la que advirtió que «el ser humano que habita en las zonas de montaña se ha convertido en especie en peligro de extinción». Según explicó, «los habitantes de la montaña pedimos que se nos tenga en consideración y aprecio, así como que se tengan en cuenta nuestras singularidades, para obtener un trato digno dentro de nuestras peculiaridades», antes de relatar las causas de la despoblación como que el descenso de la natalidad, mas acuciado en las zonas de montaña por la falta de población en edad productiva, provoca que no haya un relevo generacional en las distintas actividades económicas existentes.

La mayor parte de la población rural en zonas de montaña, supera los 60 años de edad, lo que supone contar con una población envejecida e itinerante, ya que en época invernal parte de esta población traslada su residencia a zonas urbanas, mejor dotadas de servicios de primera necesidad, como hospitales, residencias, centros sociales ya que cada vez más, «vemos como se cierran centros médicos, desaparecen líneas regulares de autobuses, se cierran colegios etc… por falta de población», según Escanciano.

Situación límite

Las soluciones, a su juicio, «no son fáciles» pero ante una situación límite como en la que se encuentran estas zonas de montaña, «hay que tomar decisiones valientes, decididas y arriesgadas, invirtiendo a largo plazo, y aunque no veamos rentabilidad inmediata, sí conseguiremos salvar la despoblación en un futuro». «Al igual que existe una amplia legislación sobre la protección de especies en peligro de extinción, como el oso pardo, el urogallo, el lobo ibérico, o la cigüeña negra, y otra extensa normativa, sobre protección medioambiental, ha llegado el momento de legislar para proteger al ser humano que habita en las zonas de montaña, porque muy a nuestro pesar, se ha convertido en especie en peligro de extinción. Y no se trata de favorecer ni dar privilegios a estos habitantes, sino de ofrecer un estado de igualdad, donde encuentren los mismos beneficios que en los núcleos rurales más grandes o urbanos». Para el alcalde de Prioro algunas de las soluciones pasan por una apuesta por la ganadería, el sector agroalimentario, el aprovechamiento de las aguas embalsadas para actividades náuticas, la creación de estaciones de esquí modélicas o el aprovechamiento de los recursos naturales como son las empresas forestales.

Además destacó la necesidad de apostar por los ayuntamientos y no por buscar su eliminación ya que señaló que es la administración más cercana al ciudadano.

Recordó que a la hora de legislar, no se puede tener en cuenta únicamente el factor numérico de habitantes por Municipio o zona. «Tenemos que realizar el esfuerzo de estudiar otros factores: infraestructuras, características de la zona, distancia a las capitales de provincia, servicios básicos necesarios, etc. El número de habitantes únicamente no puede condicionar la toma de decisiones o la realización de Leyes».

Por ello, hay que empezar a racionalizar las inversiones en las zonas de montaña, con el objetivo de que todas ellas sean duraderas y beneficiosas para los habitantes de las mismas. «Solamente con apuestas decididas, lograremos frenar la despoblación en las zonas de montaña. Puede que estas soluciones sean difíciles, pero créanme que no son imposibles», dijo Escanciano.

«El habitante de las zonas de montaña se ha convertido en una especie en extinción»
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