miércoles. 06.07.2022
El alcalde de Castrillo, Tomás Blanco, pasea por las calles desiertas del pueblo.

A 131 kilómetros de León, en la comarca de La Cabrera, está situado el término municipal de Castrillo de Cabrera que incluye, además de Castrillo, las pedanías de Marrubio, Nogar, Odollo, Saceda y Noceda de Cabrera. Este municipio ostenta el ratio de densidad más bajo de la provincia.

La bajada del número de censados en el último año, de 155 a 134 personas, refleja la despoblación que está sufriendo esta zona. Además, el creciente envejecimiento de la población supone un problema en las zonas rurales de esta comarca. Según señala el alcalde de Castrillo de Cabrera, Tomás Blanco, «el principal problema son las malas comunicaciones del término municipal». Además, el regidor insiste en que «no hay apoyo a nivel institucional para apoyar iniciativas como el turismo rural» que podría ser una importante fuente de ingresos para el enriquecimiento del pueblo.

A pesar de estas circunstancias, el Ayuntamiento, que goza de solvencia económica gracias a su involucración con las juntas vecinales, invierte en la mejora de la calidad de vida de sus vecinos apostando por iniciativas como el proyecto de la construcción de un albergue para personas con discapacidad, la pavimentación de las calles o la compra de una máquina quitanieves. El Ayuntamiento cuenta con el servicio de dos empleados destinados a la resolución de los distintos problemas que puedan surgir.

En cuanto a los servicios sanitarios, cada martes un médico acude al pueblo para las revisiones rutinarias. Para las urgencias, cuentan con un servicio de ambulancias y un centro de salud en la cercana localidad de Truchas.

Blanco destaca el bajo nivel de desempleo en la zona. Tan sólo once de sus habitantes se encuentran en situación de paro gracias, en gran medida, a las canteras de pizarra que constituyen una importante fuente de ingresos. Como en la mayor parte del área rural, durante la época estival el número de habitantes aumenta hasta cuatro veces, con el regreso de aquellos vecinos que residen en la ciudad. Su alcalde confía en que esta situación de despoblación mejore aumentando las ayudas por parte de las instituciones que permitan un mayor desarrollo de esta zona.

«El mayor problema son las malas comunicaciones»