sábado. 04.02.2023
CABRILLANES

«El Puerto siempre fue asturiano, home»

Los escasos vecinos de Santa María del Puerto que durante el invierno permanecen en esta localidad junto a su ganado, en vez de emigrar hacia otras poblaciones asturianas, consideran disparatada la idea de que medio pueblo pueda pasa
En Santa María del Puerto viven habitualmente cerca de 30 familias, aunque oscila entre los seis vecinos de la parte más dura del invierno y los casi 80 del verano, a los que se suma una multitud de excursionistas que acuden al parque natural de Somiedo. Se encuentra a una altitud de 1.480 metros y desde aquí parten numerosas rutas de senderismo para disfrutar de la riqueza paisajística que ofrece la zona. Estos días el pueblo está cubierta por un manto de nieve con casi medio metro de espesor y, a pesar de las gélidas temperaturas que las fuertes heladas nocturnas se encargan de agudizar, el ambiente del pueblo está muy caldeado como consecuencia de la polémica levantada con la posibilidad de que la mitad del pueblo se desvincule del Principado de Asturias para pasar a pertenecer a Castilla y León. Así ocurriría si el Ministerio de Administraciones Públicas (MAP) ratifica el informe técnico del Instituto Geográfico Nacional (IGN), que se apoya en una Real Cédula de deslinde firmada en 1785 por los concejos de Somiedo y Cabrillanes, y que retrasa casi dos kilómetros la actual demarcación geográfica, incluida la mencionada división del pueblo. Los escasos vecinos que ahora permanecen en el puerto de Somiedo se sienten tan asturianos que les resulta ridícula la idea de que alguna de sus viviendas pase a engrosar el municipio leonés de Cabrillanes. Irene Álvarez nació en la localidad leonesa de La Cueta hace 67 años, aunque vive en El Puerto desde hace más de 40 años, y se siente igual de asturiana que su marido, natural de esta pequeña aldea. Para ella, no tiene sentido el revuelo que se armó con la posible segregación del pueblo, porque según afirma «esto siempre fue de Asturias home, aquí toda la vida fuimos vaqueiros de Somiedo». Asegura que nadie había oído nunca que El Puerto tuviera algo que ver con León, aunque precisa que «alguna finca puede, pero las casas son todas de Asturias, eso de que pertenecen a León es una barbaridad» ¿A qué colegio irá Alba? Mientras su abuela se explica con energía y vitalidad «vaqueira», Alba, la vecina más joven del pueblo y que aún no ha cumplido los dos años, juega entre la nieve son su perro, ajena a la polémica. Si las cosas siguen como están, dentro de poco deberá coger el transporte que la llevará al colegio de Pola de Somiedo, a 12 kilómetros de distancia, pero si finalmente se modifican los deslindes, iniciará su etapa escolar en el colegio de Huergas de Babia, a una distancia similar pero en sentido contrario. Su madre, Andrea, no ve tanto la polémica desde el punto de vista sentimental -«mi hija es asturiana y leonesa, porque pasamos mucho tiempo también en La Cueta»-, sino que plantea los trastornos que les va a suponer un cambio de municipio, de provincia y de comunidad autónoma. Así, destaca que con la nueva demarcación geográfica se verían obligados a cambiar de médico, de Ayuntamiento, «tendríamos que cambiar todo para León. No por favor, con las fincas que hagan lo que quieran, pero el pueblo que lo dejen como está». El pueblo, en contra Segismundo Lorenzo nació hace 47 años en Santa María del Puerto y tiene muy claro que si el pueblo se llama Puerto de Somiedo «será por algo; que yo sepa no se llama ni puerto de Babia ni puerto de Cabrillanes». A su juicio, la propuesta del IGN fracasará «porque la cosa está clara, y todo quedará como hasta ahora». Pero advierte que en caso contrario «desde luego no lo íbamos a permitir: aquí todos los vecinos estamos dispuestos a protestar y movilizarnos porque somos asturianos». Además se pregunta: «Quién nos dará pastos para el ganado en caso de que se modifiquen los deslindes, quién se encargará de los servicios del pueblo, ¿será Cabrillanes, que ni siquiera vienen a recoger la basura ahí abajo, en la zona que pertenece a su municipio?» Preguntarle a Pedro Alonso que le parece la idea de pasar a ser leonés después de 58 años como asturiano, sin haberse movido nunca de su pueblo ni de su casa, puede resultar incluso temerario si la consulta se le hace en plena faena de samartino; y él es precisamente el matachín. Alonso también se movilizará para impedir el cambio si llega el caso; opina que «los asturianos para Asturias, y los leoneses para León». Avelino Fernández tiene 65 años y disfruta desde hace tres de su jubilación en El Puerto, que desde su punto de vista «debe seguir como está hasta ahora, que es lo mejor para todos». José Manuel Lorenas, de 37 años, y su sobrino Javier Cobrana, de 17, viven en Somiedo, pero se desplazan cuando les toca hasta el puerto de Somiedo para atender la cabaña ganadera de la familia. Ellos aseguran que El Puerto «fue vaqueiro siempre», y están convencidos que una división «sería negativo para los dos ayuntamientos, para Pola y para Cabrillanes». La polémica, ha servido al menos para acrecentar el arraigo de sus vecinos a un pueblo que no es ajeno al abandono de las zonas rurales. Su alcalde pedáneo, Alberto Fernández, presentó hace tiempo la dimisión pero se vio obligado a continuar porque ningún vecino quiso ocupar el cargo.

«El Puerto siempre fue asturiano, home»
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