sábado 15/5/21

El Sica como revulsivo

Carta te escribo Martín Martínez

Querido hermano: Creo que voy a tener que hacerte caso. Me resisto a las nuevas tecnologías, por inutilidad manifiesta. Por lo cual te suplico sigas usando el servicio de Correos para nuestra comunicación. Oye, es que me ilusiona abrir el buzón y encontrarme una carta que no sea comercial; abrirlo con ilusión y confirmar que quien me escribe goza de buena salud. Las otras, ya sabes, frías y plenas de burocracia; te avisan que ha vendido el plazo; a lo peor que estás en números rojos de la escuálida cuenta; la multa de un mal aparcamiento o que tienes que pagar el IBI: que te cargan el seguro del coche; y en estos tres primeros meses el pago de las mil y una asociaciones a las que estás suscrito.

Los modernos andáis con el «internete» ese, el «faceboc», «tuite», «ipad», y últimamente con la «tableta» como si fuera de chocolate. Me resisto a tu demanda, hermano, aunque sé que, casi siempre, cuando recibes mi papela, todo se ha trastornado; lo que te cuento es un pasado remoto cuando solamente ha transcurrido un día; nada digamos si la carta hace u «tour» a Santiago de Compostela. Recuerdo hermano una de las recientes, la del dos de este mes de marzo; hacía yo un poco de plañidera; lamentaba la mala suerte de este rodal que es Astorga en el que ni llovía, ni nevaba; ni siquiera, haciendo honor a la zona, el termómetro se ponía a un buen número bajo cero. Pues toma lamento; al rato de poner la carta en el buzón nevó; buena nevada en el Teleno; aquí tuvimos unas falispas y llovió en abundancia para llenar Villameca; y si en Valladolid fueron un poco más espabilados se habría llenado Villagatón. Sin embargo, este tu hermano, sigue resistiéndose a las nuevas tecnologías que no dan color ni emoción cuando ves el mensaje sobre el blanco de una fría pantalla; añádele la susodicha inutilidad manifiesta en estos menesteres en los que me armo unos líos que no veas. Y, además, porque algunos zotes hemos de quedar en este mundo para que los adelantados nos llaméis retrógrados.

Querido, antes de llegar el Viernes de Dolores caté una limonada de muerte judía; no te diré donde para no dar pistas a los inspectores; es totalmente artesana, lo que quiere decir que ahora es ilegal. Si vienes estos días, estás invitado, te llevaré para que la pruebes, con torrija incluida.

Ah, te diré que andan ya allegando arrimos para celebrar le centenario de la finalización de las obras del palacio de Gaudí, que además del remozamiento necesita un buen repaso en otros aspectos. Tiempo habrá de tratar esto. Por otra parte la Cámara de Comercio e Industria se debate con la organización del Sica en una nueva edición que desean realizar, creo que es la tercera. Ciertamente, esta celebración, después del éxito cosechado en la primera edición, con las dudas que hubo para la segunda y la mala crisis de este momento, no podemos decir que presenta los mejores augurios. Por ello pienso que hemos de animar, en todo momento, a los responsables; instarles a que se tiren a la piscina que no está vacía; que las dudas y los aplazamientos nunca han sido buenos consejeros; que los picaportes de las instituciones superiores, léase ministerios, consejerías, Diputación están para llamar, para insistir y para forzar las voluntades de las mismas. Que Astorga cuenta con gente suficiente con arrestos y ganas para sacar adelante el Sica. Más ahora, hermano, que ya luce en la rotonda del Postigo una vieja máquina de la industria chocolatera astorgana de hace un siglo. Junto a la máquina, los operarios municipales han confeccionado un gran escudo de la ciudad para saludar a cuantos hagan su entrada por esa zona. Queda así plantado un símbolo que nos retrotrae a los años álgidos de esa industria que ahora debe remontar el vuelo cual ave Fénix. Material humano tenemos; ahora hay que poner el empeño, y dar sentido actual a ese museo que no debe ser «pretérito», sino actual. Cuídate.

El Sica como revulsivo
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