miércoles. 08.02.2023
UN RUMOR DE sirenas aletea en el aire. No hay dolor, sólo siente una húmeda sensación caliente en su costado. Es una joven muchacha que yace en la cuneta. No siente el frío que baja de la niebla ni ve la cacharrería en la que se ha convertido su bonito bólido último modelo, con extras de serie. La Parca observa desde cerca, relamiéndose con el acre olor que ese líquido rojo despide, al irse derramando del cuerpo. Yace cual vestal sacrificada al dios del consumo. Ese dios que nos tiene a todos amarrados hasta las canillas. La Parca se acerca, sabe que a la muchacha le queda muy poco tiempo, su sagrado río rubí se está agotando. Mas el Destino, tozudo y henchido de vida, viaja en una ambulancia que se aproxima. Pronto la muchacha nota un cálido fulgor que la rodea. La sangre entra por sus venas, ve la bolsa colgada por encima de su cabeza. Le sonríe a La Parca, que un poco enfadada se despide de ella. Gracias a los elegidos por la sangre, aquellos que han donado un poco de su extraordinario caudal, ahora la muchacha vuelve a la vida. Gracias a los elegidos por la sangre, aquellos que periódicamente se acercan a dejar sus ahorros de hematíes y glóbulos en el banco de la vida. Cazuela se levantó contenta porque había tenido un bonito sueño. Su barro ya está mucho mejor después del traspié y gracias al reposo recomendado por el doctor va estupendamente. Pero se pasa las tardes enteras en el sofá, así que se duerme sus buenas siestas y en una de ellas soñó todo lo explicado. La tengo aquí a mi lado contemplando como escribo, quiere que estas líneas las leáis con mucho cariño y detenimiento para que todos nos conciencemos de la necesidad de donar sangre. Como todavía no está repuesta del todo y no puede preparar una de sus recetas, pide encarecidamente que os recuerde que os acerquéis el día 15 al Instituto Río Órbigo de Veguellina, ya que estará allí el equipo de la Hermandad de Donantes de Sangre desde las 17.00 horas para recibir a todos los que se acerquen a dejar un poquito de su brillante y roja vida depositada en una bolsa de fe, que llevará la salud y la calma a tantos enfermos y necesitados de ella. Si aún no te has acercado nunca, anímate y empieza el año con valentía, entra en la lista de los elegidos por la sangre. Mañana tú puedes necesitarla y sin los donantes estarías perdido.

Elegidos por la sangre
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