domingo. 27.11.2022

Esta noche se cumple un año del crimen, con dos versiones contrapuestas y algunas interrogantes por resolver.

La investigación de la Guardia Civil atribuye a la otra joven paraguaya la supuesta autoría material de los hechos. La víctima y la pareja estaban consumiendo drogas y alcohol y en un momento de la fiesta se produjo una discusión, que acabó con la vida de la víctima, de apenas 21 años de edad.

La supuesta autora material del crimen estaba «escondida en un armario de una habitación y presentaba lesiones y restos de sangre en sus manos, por lo que se procedió a su detención cautelar. A las 01.02 horas del 18 de marzo de 2021 en dependencias policiales se le informó de sus derechos y de los elementos esenciales de las actuaciones para impugnar la detención y se produjo la declaración ante la Guardia Civil sin presencia de letrado a las 10.35 horas del mismo día».

«Hay importantes indicios de que el otro investigado no impidió las agresiones que estaba sufriendo la víctima, pudiendo hacerlo, evitando que abandonase el lugar, desactivando la alarma de la vivienda e impidiendo o retrasando la propia entrada de los agentes de la Guardia Civil que acudieron», dice un auto judicial del caso.

De todo ello «se infiere que en todo momento las manifestaciones y actuaciones realizadas por la joven paraguaya acusada de los hechos fueron espontáneas y libres y se llevaron a cabo por la detenida tras haber sido informada de sus derechos. En ningún momento puso de manifiesto que se sintiera intimidada o coaccionada por la fuerza actuante».

En la reconstrucción de los hechos realizada el 19 de marzo de 2021, en ningún momento se tuvo en cuenta la declaración policial de la detenida para su práctica, y, aunque la misma no se hubiera producido, resultaba igualmente pertinente y útil a los fines de la investigación a la vista de los demás elementos obrantes en las actuaciones, toda vez que agentes de la Guardia Civil hallaron el cuerpo de la fallecida en casa del investigado estando presente éste y la investigada a lo que se suma que en dicha diligencia la investigada no colaboró y lo mismo cabe decir de la medida relativa a la información de llamadas entrantes y salientes de los teléfonos de los investigados y víctimas del día de los hechos así como de su localización o de la petición de información a la compañía de alarmas sobre las cámaras de seguridad que existen en la vivienda donde ocurrieron los hechos», explica la jueza en otro auto.

Estaba «escondida en un armario con lesiones y restos de sangre en las manos»
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