domingo 29/11/20

Europa condenó a España en 2011 por permitir los cielos abiertos

La actividad minera en la zona occidental de la Cordillera Cantábrica ha sido muy intensa desde principios de la década del 2000 cuando se produjo el gran cambio en la extracción del carbón, de las minas de galería a la minería de cielo abierto.

La principal actividad minera a cielo abierto se desarrolló en laciana, Babia y Omaña, en zonas de un alto valor ecológico con presencia de especies en peligro de extinción. como es el caso del urogallo cantábrico y del oso pardo.

En el año 2011, el Tribunal de Justicia de la Unión Europea consideró que España había incumplido sus obligaciones por permitir explotaciones mineras de carbón a cielo abierto en la provincia de León en condiciones que violaban las normas medioambientales comunitarias.

En concreto, el tribunal declaró que España también incumplió las obligaciones que le incumben por la Directiva sobre Hábitats por no evitar las consecuencias negativas en zonas de hábitat para las especies indicadas. Después de esas sentencia, se sucedieron las órdenes judiciales que determinaron el fin de esta actividad, dejando a varios miles de hectáreas de superficie totalmente arrasadas, perdiendo por completo su aprovechamiento ambiental.

En muchos casos, solo una pequeña parte del terreno sometido a la minería a cielo abierto ha sido restaurado, como ha ocurrido en Laciana o en Babia. Según denuncia Fapas, estas restauraciones se limitan a perfilar con grandes máquinas los taludes de escombros de las viejas minas dejando que la propia naturaleza cubra o no estos suelos con algunas plantas colonizadoras. «No es una casualidad, restaurar minas es un gran negocio por la ingente cantidad de dinero que se gasta en maquinaria, el resultado del paisaje y la recuperación ambiental es lo que menos importa», apuntan desde la asociación.

Europa condenó a España en 2011 por permitir los cielos abiertos
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