miércoles. 01.02.2023

El conflicto se remonta al 20 de agosto de 1926, cuando el alcalde de Mieres, José Sela, ganó la subasta convocada por la Fundación Sierra Pambley para hacerse con las 900 hectáreas de Pinos por 415.000 pesetas. El lote incluía los puertos del Río Tuerto, La Cantarilla, Cueva del Puerco, La Cubilla, Los Navares y La Vega de los Gorgaveros. Las juntas vecinales no pudieron competir con todo un consistorio que elevó en 100.000 pesetas de la época la cantidad de salida de la puja. Curiosamente, Mieres se presentó a la subasta al verse privado del condominio de los pastos de altura del concejo asturiano de Pola de Lena. Pudo resolver el grave problema para su ganadería a expensas de León.

En el acuerdo quedaban claras las cargas de la compra, que preservaban el derecho de esas juntas vecinales a aprovechar los pastos y la leña. Las pedanías tienen claro que aquella subasta fue un error y un abuso del grande frente a los pequeños pueblos. Por eso reclama que Castilla y León expropien la zona. Unas montañas que constituirían un auténtico revulsivo para las maltrechas economías locales, gracias a la expansión, entre otras, del ganado caballar hispano-bretón y el aprovechamiento paisajístico.

La famosa subasta «injusta» de 1926
Comentarios