Diario de León

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Las ganaderías que conviven con el oso y el lobo ya tienen marca

‘De pastos naturales’ pone en valor el beneficio medioambiental del manejo en extensivo.

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A. Domingo | Redacción
León

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El manejo tradicional del ganado en régimen extensivo y sus beneficios en el medio ambiente cuentan ya con una marca que reconoce la labor de los ganaderos que trabajan según este sistema y que, en provincia como León, se ven obligados a convivir con la presencia del lobo y el oso y de aves necrófagas, expuestos a los daños que puedan causar en su cabaña, pero conscientes de la demanda social que conlleva su conservación y, por tanto, de su valor añadido.

La marca ‘De pastos naturales’, ala que están asociadas doce ganaderías de la Comunidad —tres d éstas, leonesas—, es una iniciativa que puso en marcha la asociación nacional Ganaderos Ibéricos Unidos (GIU), titular de la marca privada, pero que ya cuenta con una asociación para su desarrollo. Comercializa carnes y productos derivados de ovino, vacuno, caprino y equino cuyo denominador común es el pasto de las reses en prados y montes y el compromiso de los ganaderos con el medio ambiente. El sistema ganadero en extensivo repercute en la calidad de vida de los animales y, por tanto, en la calidad de las carnes y otros productos de la ganadería. «No somos ganaderías industriales», apunta el presidente de la asociación, el segoviano Juan Antonio García Pérez.

De esta suerte, la ganadería intensiva se convierte en una fórmula para compatibilizar la conservación de la fauna con la actividad ganadera y en herramienta para luchar contra la crisis de precios de los productos ganaderos, con un producto diferenciado, «porque nuestra producción es artesanal. Necesitamos mucho terreno y poco ganado y tenemos que hacer llegar al consumidor que nuestro trabajo beneficia a la biodiversidad». García Pérez señala que se trata de una marca privada, con un gestor común a todas las granjas, en la que «el responsable de las calidad es el ganadero. Si vendes calidad aseguras las ventas. Hay que estar concienciado de los que quieres, aprovechar los recursos de los que dispones y dar un valor añadido a la producción», señaló.

Desventaja u oportunidad

Así, esta etiqueta garantizan al consumidor que las reses de los que proceden se han criado en régimen extensivo, en zonas donde el lobo, el oso y las especies necrófagas se presentan para muchos como una dificultad para sacar adelante los rebaños. No así para los ganaderos de la marca, que han visto en esta circunstancia un ventaja.

«Si el lobo ibérico existe es porque hemos sabido convivir con esta especie durante siglos», explica el ganadero leonés Arsenio Rodríguez, uno de los leoneses que se ha acogido a la iniciativa. Su máxima refuerza la figura del productor como primer ecologista. Ya sea por hacer de la necesidad virtud o porque con estos bueyes hay que arar, quien consume carne con este logotipo «contribuye a que la desventaja del ganadero en las zonas en las que se dan estas especies se minimice». En una economía globalizada, el ganadero de taña compite con granjas que no sufren el caso de los depredadores.

La marca se convierte en un punto de encuentro en el que no cabe el extremismo de quienes no atienden a la indefensión a la que se somete al ganadero si se aplica un conservacionismo a ultranza y de quienes niegan el desarrollo ganadero en los ecosistemas en lo que están presentes los grandes carnívoros.

‘De pastos naturales’ es «una marca diferenciadora» tanto para productores convencionales como para los que trabajan al amparo del sello de la ganadería ecológica. «Es la sociedad la que quiere proteger a los grandes carnívoros y su forma de aportar al sostenimiento de este patrimonio es consumir los productos de los animales que conviven con ellos», apunta Rodríguez.

«El consumidor tiene que saber que el ganadero convive con estos depredadores y otras especies», apunta. Los ataques causan bajas —en su caso, dos, en el último mes y medio— a la que hay que sumar el gasto de mantener los cinco mastines que necesita para mantener a raya al lobo. «Me llevan la vida. Son entre 500 y 600 euros anuales por perro en gastos de alimentación y otros cuidados».

Ahorro

Al margen de los depredadores, los ganaderos de la asociación entienden que con los muladares —a los que arrojan los animales muertos y que en León no existen— ayudan a conservar las aves carroñeras y ahorran dinero a la administración, al no necesitar de ayudas para el seguro de retirada de cadávares.

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