jueves 19/5/22
Mesa redonda | Ganadería extensiva e intensiva

Las ganaderías extensiva e intensiva, condenadas a convivir y ambas “muy necesarias”

El congreso se reanuda a las cinco de la tarde con dos nuevas mesas redondas y una ponencia
Ponencia ganadería extensiva e intensiva de la segunda jornada del Congreso
Ponencia ganadería extensiva e intensiva de la segunda jornada del Congreso

Ganadería extensiva sí, pero también intensiva, dos modelos que estar condenados a coexistir porque los dos son necesarios. Es la principal conclusión de la tercera mesa redonda de la jornada de hoy, que ha abordado precisamente este tema con la participación del alcalde de Algadefe, Ubaldo Freire; el alcalde de San Millán de los Caballeros, José Alberto García, y el administración de la Ganadería Valdellán, Jesús Manuel Martínez. Freire ha destacado que el modelo extensivo es más beneficioso para los animales, con más calidad de la carne, “pero el modelo intensivo está marcado por el ritmo de los tiempos”. En su municipio es este último el que más implantado está porque es el que “da rendimiento”, aunque es consciente de que hay que mejorarlo “en la medida de lo posible”. “No veo que haya problemas entre ellas, pueden coexistir y son muy necesarias”. Ha destacado que el sur de León es el “motor ganadero” de la provincia, y las granjas suponen “un incentivo para el empleo y para la economía”. De hecho, es un modelo que está consiguiendo fijar habitantes, con un 20% de población inmigrante que además, permite “llenar con 24 niños el colegio”. El alcalde de Algadefe ha reclamado ayudas institucionales para que esa ganadería intensiva también pueda avanzar en sostenibilidad, por ejemplo, con la instalación de centrales de cogeneración para los residuos. De hecho, en su zona se ha intentado implantar uno de esos proyectos que aún no está cerrado porque necesita mucha financiación. “Se podría aplicar la economía circular a los residuos de la ganadería extensiva. Es factible, la tecnología existe y es beneficioso para el ganado y para el planeta”, ha sentenciado Freire, quien también ha incidido en que trabajar a pérdidas “es inviable” y que el aumento de costes pueden obligar a los ganaderos a abandonar sus granjas. “Al final todos los modelos de producción son necesarios, pero comer lo es más aún”, afirma el alcalde de Algadefe.

También el alcalde de San Millán de los Caballeros está de acuerdo con que ambos tipos de ganadería son “imprescindibles”, aunque en su municipio está más asentada la intensiva, al ser una vega. Admite que es “mucho más rentable” criar el ganado estabulado y considera que hay que vincular la ganadería a la agricultura porque ambas deben ir de la mano. “La ganadería extensiva está muy bien, pero en este sociedad la economía manda y tenemos que vivir de la ganadería intensiva”, afirma José Alberto García, quien con es “la subsistencia es imposible” con granjas pequeñas, de cien ovejas o veinte vacas. “No hay una respuesta fácil”, afirma, porque también hay que ser conscientes de que “el modelo que demanda la sociedad y el consumo”. El alcalde de San Millán analiza la evolución que ha experimentado el sector en las últimas décadas, en donde se ha ganado en sanidad animal, pero que “el producto que sale de la granja no es el que le llega al consumidor”, ya que la industria procesa la carne o la leche para ganar en rentabilidad. En esta evolución también se enmarca el crecimiento de las granjas, que ya no se ubican prácticamente cerca del pueblo no sólo porque lo impide la ley “sino porque necesitan terreno para implantarse”.

García se ha  mostrado especialmente preocupado por la despoblación y cree que los recursos no se aprovechan suficientemente. “Si se aprovecharan mejor y nos dejaran usar los montes, podría haber más oportunidades”, ha señalado el regidor, para quien “hay que darle una vuelta al modelo de producción porque no es incompatible que el ganado esté en el monte con su aprovechamiento turístico”.

Desde la Ganadería Valdellán, un modelo de explotación en extensivo, Jesús Manuel Martínez también considera que los dos tipos son necesarios “aunque con matices”, porque “estamos en una sociedad en la que cada vez hay más población, y tiene que comer, algo que es complica con la ganadería de extensivo”. Es consciente de que hay que aprovechar los recursos y eso supone tener “más calidad”, pero es un sistema “en el que todo no se puede tener”. “La sociedad es cada vez más urbanita, con el 55% de la población residiendo en ciudades, que en 2050 será el 70%”, señala Martínez, que se pregunta “quién va a trabajar el campo” cuando se va a necesitar el modelo intensivo “sí o sí” porque “minimiza los costes para producir más y más barato”. 

Reconoce que el extensivo que trabaja Valdellán tiene costes “mucho más caros”, porque criar a un animal de 500 kilos lleva cuatro años. “Por sentido común sabemos dónde hay más bienestar animal” pero, a su juicio, “ambas deben coexistir”. La especificidad del ganado extensivo hace que tenga una “calidad indudable” pero el consumidor debe ser consciente de que, para acceder a ella hay que pagarla. “Solo el que pueda pagarla la podrá disfrutar”, ha señalado el administrador de Valdellán, que cree que la ganadería extensiva también contribuye a fijar población en las zonas más desfavorecidas y también beneficia al medio ambiente “porque son produtores de O2 y sumideros de CO2”. En este sentido, Martínez considera que la grieta entre ambos modelos “será cada vez más grande”, sobre todo en el caso de la calidad. “Comercializamos la carne de lidia y se nota en la potencia y el sabor”, porque no se somete a procesos industriales “donde esto se diluye”. 

Valdellán sacrifica animales que ya han cumplido su ciclo de vida “y se van al matadero”. También cree que existe un “problema de concienciación” porque el producto es caro “porque es lo que vale, no porque el precio se lo pongamos nosotros” y su consumo no se lo pueden permitir todas las economías. También ha criticado el “bombardeo” de un tipo de ideología, que también ataca a la lidia, que está polarizando a la sociedad, aunque considera que son muchos los que viven en las ciudades “y no se enteran de los que somos en realidad”. Esto puede redundar “en que se reduzca el consumo de carne que se puede terminar sustituyendo por carne de probeta y eso es muy preocupante”, recalca.
 

Las ganaderías extensiva e intensiva, condenadas a convivir y ambas “muy necesarias”