martes 17/5/22

José María Ruíz Ordóñez es el ejemplo de cómo revertir la situación de la España Vaciada, algo tan sencillo como creer en ella y decidir fijar en un pueblo su proyecto de vida, buscando su trabajo por sí mismo aprovechando los recursos que siempre han estado en la montaña.

En el año 2017 decidió dar el paso y formar su propia ganadería, empezando con una pequeña explotación de quince vacas. «No me dio el dinero para más», afirma. En la actualidad ya se acercan a las setenta.

La suya es una ganadería extensiva, los animales están siempre en el monte y los prados, solo se guardan en las naves cuando alguna vaca tiene que parir y hay que asistirla. En verano se alimentan de lo que produce el campo y en invierno José María tiene que utilizar, como siempre hicieron los ganaderos de los pueblos, la hierba acumulada durante el verano. De esta forma muchos prados que se habían convertido en monte han vuelto a ser productivos. No obstante, al haber llegado el último al sector, le han tocado «los peores prados» y por eso tiene también que cubrir parte de las necesidades con la compra de hierba a terceros.

Su ganadería es de carne. «La única que permite sobrevivir en este sector, ya que la ganadería de leche está muy maltratada, con precios muy bajos y que obligan a tener un número de cabezas muy altos», afirma.

Sus terneros, una vez cebados, se destinan a otros cebaderos más grandes que finalizan el proceso antes de pasar a la cadena comercial. Es este un modelo que favorece a los pequeños ganaderos, asegurándoles la venta de su producción a unos precios suficientemente razonables. Una colaboración ventajosa entre pequeños productores y grandes granjas.

Agradece el apoyo que las administraciones le prestaron para arrancar su proyecto, con ayudas para la compra de las reses, facilidades para arrendar terrenos a la junta vecinal o el apoyo del ayuntamiento y de la empresa Hulleras de Sabero para ocupar parte del antiguo lavadero minero con su ganado.

Sobre la polémica generada por el ministro Garzón piensa que es un tema complicado y además difícil de entender para quien no conozca este trabajo y el sector. «Es evidente que las macro granjas generan muchos residuos que el territorio del entorno es difícil de asimilar, pero por otro lado no es posible tal y como está todo hoy alcanzar una mínima rentabilidad, especialmente en el negocio de la leche donde hay muchos gastos, si no es con grandes explotaciones que puedan mantener unos márgenes».

Por otro lado, defiende a capa y espada la calidad de la carne española, tanto por el clima apropiado como por la calidad de la hierba que se pace, y por el trato que los animales reciben en general y especialmente en ganaderías como la suya, donde las vacas están libres y cuidadas.

Mientras la polémica se apaga o no, las vacas de José María viven ajenas, recorriendo hoy los terrenos del lavadero de Vegamediana y siendo ejemplo del paso del negro al verde y de la teoría a la práctica en la otra polémica de la despoblación rural.

«Sin grandes explotaciones no hay rentabilidad, hay demasiados gastos»