sábado 24/7/21
santa olaja de eslonza

El guirrio reaparece medio siglo después

Los vecinos recuperan el tradional aguinaldo típico del día de Reyes.
El guirrio salió ayer por Santa Olaja después de casi medio siglo para asustar a sus vecinos.

Los vecinos de Santa Olaja de Eslonza vivieron ayer un día inolvidable. Todos ellos, mayores y pequeños, del pueblo y foráneos, disfrutaron con la recuperación de una de las muchas tradiciones que se pierden en los pueblos con el pasar de los años. La Junta Vecinal, encabezada por su presidente, Emilio Fernández, en colaboración con la asociación La Serica, rescató del pasado el guirrio para representar en el día de Reyes la petición del aguinaldo. Para conseguirlo hicieron uso de la máscara propiedad del pueblo, del siglo XIX, cuidada con mimo por uno de los vecinos, para representar el guirrio, un personaje propio de carnaval y de las fiestas de invierno, que escenifica con sus bailes y aspavientos el bien y el mal y que se dedica a asustar a los vecinos y a increpar a las mozas del pueblo.

A primera hora de la mañana, este ancestral personaje salió para representar una alborada y aguardar a los vecinos a la salida de misa para asustarles con sus extraños bailes y pedirles el aguinaldo navideño. El primero en colaborar con este fin es el párroco del pueblo, que facilita vino, después el guirrio, acompañado por el hombre del tambor y por el de la cesta, recorre todas las casas del pueblo para hacer acopio de enseres con los que los mozos preparan una suculenta comida. Cada uno aporta lo que puede en función de sus posibilidades. Chorizos, tocino, huevos, patatas y hasta chocolate. Con todos estos ingredientes, los vecinos de Santa Olaja prepararon la comida en el teleclub de la localidad a la que asistieron más de cincuenta personas, que disfrutaron todo el día con bailes, cánticos, partidas de cartas y una chocolatada.

Todos los vecinos se mostraron encantados con el resultado de esta fiesta, según relató uno de los organizadores Roberto Álvarez, que confirmó que sin duda repetirán experiencia el año que viene. Los más mayores rememoraron emocionados tiempos pasados, y canciones como la que entonaron nada más ver al guirrio: «Guirriales matapardales que saltas por los corrales». Mientras que los más pequeños, aprenden de las tradiciones y los valores de los pueblos y comprueban que cualquier excusa es buena para reunir a todo un pueblo al calor de una fiesta.

El guirrio reaparece medio siglo después
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