sábado 24/7/21
| Reportaje | Tradiciones con mucha raíz |

Hasta el 2018 no habrá otra cita

Como cada diez años, Villamuñío puso en escena uno de sus autos sacramentales, con más de un siglo de antigüedad
Manda la tradición que, cada diez años, los vecinos de Villamuñío pongan en escena los autos sacramentales que se conservan en la localidad desde hace más de diez años. Ayer, tras dos meses de ensayos, 25 personas, entre actores y encargados de puesta en escena, dieron cuenta de esta herencia y, ante cientos de personas, representaron los textos navideños en el polideportivo municipal. Villamuñío custodia con mucho mimo estos textos que han heredado de sus antepasados y que sólo representan en público cada diez años. Los tres Reyes Magos fueron los primeros en hacer su entrada al gran escenario, allí, en un rincón, también estaban el rey Herodes y su guardia, esperando atentos el nacimiento del Niño Jesús. La borrica en el portal seguía con la mirada el camino que marcaba la estrella fugaz. Casi tres horas duró la representación de este auto sacramental, tan típico antiguamente. La adoración de los reyes, santa Ana, los sabios rodeados de manjares y licores mientras discutían sobre las leyes entre calada y calada a una cachimba que esparcía en el ambiente su peculiar olor, completaron las escenas del auto sacramental representado ayer en Villamuñío. Uno de los momentos más tensos fue cuando el contradicente se enfrentó a Herodes hasta que éste, tras una dura lucha, se rinde a la adoración del niño adorado por los Reyes Magos. La figura de san José fue una de las más aplaudidas porque tuvo que canjearse a los más pequeños que acudieron a la tradicional cita. Entre todos, actores y ayudantes y el público consiguieron dar a la Navidad un toque singular que no volverá a vivirse hasta las navidades del 2018.

Hasta el 2018 no habrá otra cita
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