domingo 26.01.2020

«Hasta que no exista un solo grupo de población debemos ser cautos»

«Hasta que no exista un solo grupo de población debemos ser cautos»

El estudio que ayer fue presentado en Valladolid refleja los buenos datos de la población osera cantábrica, a pesar de que la comunidad científica pide cautela, ya que aún queda mucho trabajo por hacer. Según destacó el presidente de la Fundación Oso Pardo, Guillermo Palomero, las conclusiones de este informe, son una «excelente noticia», ya que el aumento de la variabilidad genética provocado por el cruce de machos de la zona occidental con hembras de la oriental «supone reducir la vulnerabilidad a cambios ambientales, aumentar la resistencia a enfermedades y aumentar el tamaño de las camadas».

Palomero, que agradeció la colaboración de la Junta y de Enel Green Power, destacó que este estudio demuestra que se ha puesto fin al aislamiento que sufría el núcleo osero oriental y subrayó que lo fundamental ahora es mejorar las condiciones del corredor que separa ambos núcleos de población.

Por su parte, Elena González, científica del Museo de Ciencias Naturales, también destacó que el estudio, que permitió analizar muestras de ADN de 26 ejemplares de zona oriental, pone de manifiesto la mejora de las posibilidades de supervivencia, pero matizó que lo ideal sería que los cruces fueran «en ambos sentidos» y que los machos de la zona oriental se cruzaran con hembras de la occidental. «La situación es mucho mejor si comparamos estos resultados con los de informes previos, pero todavía, hasta que no podamos hablar de un sólo grupo de población, debemos ser cautos», aseveró.

Mientras tanto, el director general de Medio Natural, José Ángel Arranz, aseguró que el objetivo primordial de la Junta en los próximos será la atención al corredor entre ambos núcleos, para mejorar el hábitat y eliminar infraestructuras que puedan dificultar el paso de ejemplares.

«Hasta que no exista un solo grupo de población debemos ser cautos»