Diario de León

La cara B del temporal

Héroes sin capa para mantener la telefonía contra las borrascas

Reparar las averías que se originan en las antenas a causa de las inclemencias meteorológicas es su misión. Una tarea para la que la Base de Emergencias de Telefónica en León está operativa los 365 días del año para hacer frente a cualquier complicación y, para ello, cuenta con un equipo especializado con el propósito de vencer al invierno

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Siempre están cuando se les necesita y son los que llegan a esos lugares en los que se encuentra el límite de los demás. Unos auténticos «héroes sin capa», como afirma la mayoría de los integrantes de su compañía. Sin embargo, ellos lo ven como algo normal, una labor más de su día a día, aunque sí reconocen —entre risas— que «los cuatros que estamos aquí tenemos un cierto grado de locura».

En concreto, se trata de Julio Fernández, Benito González, Robin Ferreras y Javier Núñez. Los cuatro conforman la Base de Emergencia de Telefónica en León —una de las seis bases especiales con la que cuenta la compañía y que se suma a las ubicadas en Barcelona, Zaragoza, Valencia, Sevilla y Madrid— que está los 365 días del año lista para entrar en acción, con personal y vehículos cualificados, ante cualquier imprevisto o incidencia que se produzca en el servicio telefónico de la provincia —y de toda la zona noroeste del país— acudiendo hasta los lugares más inhóspitos en los que se hallan las antenas de telefonía.

Los miembros del grupo utilizan todo tipo de protecciones. DL

La sede de la base se encuentra instalada en el polígono industrial de Onzonilla, pero ese es el lugar en el que menos les gusta a estar a los cuatro miembros del grupo. Su ‘hábitat’ se ubica en los lugares montañosos de difícil acceso en el que están instaladas las bases y antenas telefónicas.

Sin límites

El grupo está especializado en resolver las averías relacionadas con nieve en zonas del gran altitud

Han operado en averías causada por inundaciones e incendios, pero lo normal es que su trabajo se centre en operaciones de mantenimiento y reparación más habituales. Aunque, sin lugar a dudas, su tarea se ve incrementada con la llegada del invierno, especialmente con las nevadas.

«Sabemos cuando subimos, pero no cuando bajamos», apunta Julio —que recuerda que es una frase que siempre les decía un compañero ya jubilado—. Al respecto, explica que «aunque tenemos horario fijo de 07.30 a 15.00 horas, en el momento en el que suena el teléfono para una emergencia tenemos que salir al ‘rescate’ sea la hora que sea».

Entre sus lugares más cotidianos de actuación, está la estación base de Acebedo, que da servicio de telefonía móvil 4G y datos móviles a los municipios de Crémenes, Burón, Maraña, Boca de Huérgano y Oseja de Sajambre además de al término en el que se encuentra, a 1.800 metros de altura para lo que tienen que recorrer cerca de 10 kilómetros por el monte para acceder a ella.

A la base de Acebedo acceden en todoterreno en verano, pero en esta época, cuando la nieve es la dueña de la montaña, necesitan utilizar vehículos especiales, que soló los grupos de emergencias como el de León poseen. Para ello, cuentan con dos pisanieves y dos motonieves; «aunque a veces casi es difícil acceder con ellos y nos toca subir a pie», indica Benito.

«Hacemos todo lo que podemos para resolver los problemas y que la gente de los pueblos no se quede incomunicada», aseguran prácticamente a la vez Benito y Julio. No obstante, lamentan que «aunque es frustrante, a veces no conseguimos solucionar a la primera la avería».

Una labor poco ‘visible’ pero que aseveran que es «gratificante» cuando logran arreglar la incidencia porque «la gente de los pueblos ya nos conoce, son conscientes de los problemas que genera una nevada y saben que hacemos todo lo posible para ayudarles», destaca Julio; que añade que cuando ponen fin a una avería «es algo tangible en los pueblos y es muy satisfactorio». A la postre, Benito resalta: «es un trabajo duro, pero poder restablecer el servicio en estas zonas en las que hay mucha despoblación y dispersión te llena mucho porque sabes, por ejemplo, que puedes estar permitiendo que una persona mayor pueda comunicarse».

Aunque con una mirada puesta en las previsiones, el grupo leonés realiza su acometido independientemente de que el viento, la nieve, la lluvia o el hielo —o incluso ante el riesgo de aludes— dificulten su acceso a las antenas que se encuentran en gran altitud. En ocasiones, las antenas forman capas de hielo que es preciso romper con un piolet para restablecer el servicio. Otras veces, una parabólica se ha desviado, rompiendo el enlace con otras estaciones. La humedad es el gran enemigo de estos equipos: provoca un reflejo de la señal hacia el propio aparato, que no sólo disminuye la calidad del servicio, sino que, además, puede quemarlo.

Entre los últimos problemas, Benito detalla que tras la fuerte y reciente nevada —anterior al temporal Filomena— actuaron en Maraña, que estaba «impracticable», donde una gran capa de hielo «prácticamente imposible de romper» dejó incomunicada al pueblo. Un temporal que apunta que ha dejado grandes estragos en la zona de Riaño, que por ejemplo, sigue dejando incomunicada a Portilla de la Reina «porque ha estado inaccesible».

Asimismo, están operativos para acudir a donde haga falta en toda la provincia, así como Asturias o Galicia, o donde les manden sus coordinadores. Motivo por el que han acudido al ‘rescate’ de Madrid o Guadalajara tras la nevada de Filomena donde, tanto Benito como Julio, confiesan que «comprendemos que para ellos ha sido una situación difícil porque 50 centímetros de nieve para Madrid es mucho y no tienen los medios necesarios como tiene nuestra Base de Emergencia para hacer frente porque no es normal esa nevada, pero para nosotros han sido actuaciones sencillas porque estamos acostumbrados a lidiar con metro y medio de nieve a muchos metros de altura».

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