martes. 07.02.2023
La avenida de las Murallas da nombre a este elemento arquitectónico que protegía la ciudad
A raíz del auge de las multitudinarias peregrinaciones a Compostela, en búsqueda espiritual del sepulcro del Apóstol Santiago, la bimilenaria ciudad de Astorga experimentaría un considerable crecimiento profesional, demográfico y topográfico. Por entonces se hizo patente la urgente necesidad de erigir una nueva cerca que viniera a sustituir a las primitivas y maltrechas murallas romanas. Y así, a lo largo del siglo XIII y por decisión del obispo Nuño se construyó el nuevo cinturón medieval, reformado en varias ocasiones durante épocas posteriores. Finalmente, hacia 1520 y con motivo de los desastres causados en el reino por la tremenda guerra de las Comunidades, se llevó a cabo la última obra de relevancia en las murallas, estableciéndose el lienzo de 2.100 metros que ha estado tan implicado en la exquisita tramoya urbana que ha presentado Astorga a lo largo de los siglos. Haciendo uso de la imaginación, vamos a tratar de reconstruir la fisonomía de la muralla y sus puertas de entrada a principios del siglo XIX, cuando el ejército invasor de Napoleón se disponía a asaltar la ciudad. La puerta más relevante era la bautizada como Puerta del Rey, punto de enlace con la carretera de León. Similar trascendencia tenía en aquellos tiempos el Postigo o Puerta de San Julián, lugar de acceso para las postas reales y los arrieros que llegaban a la villa por el tradicional camino de Benavente. Si nos vamos a la parte occidental de la muralla, el trecho que unía Puerta de Hierro con la Puerta del Obispo fue derruido precisamente por las tropas galas de los generales Junot y Dorsonne. Aunque quizá la entrada con mayor proyección es la Puerta del Sol, denominación que aún pervive en el callejero astorgano. En época romana era paso obligado para acceder a la mítica Vía Aquitania y por ella penetró en el recinto urbano el emperador Octavio Cesar Augusto, para tomar posesión de la ciudad que bautizó con su propio nombre. La Puerta del Sol sufriría los sucesivos embates de caudillos como Teodorico o Witiza, ávidos de tomar posesión de una plaza tan valiosa. Y por ella salió un día Napoleón Bonaparte, hirviendo de indignación ante el asesinato de varios de sus granaderos en la negra y peligrosa noche de Astorga. La puerta sería demolida a comienzos del pasado siglo XX.

Las históricas puertas de Astorga
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