sábado 24/7/21
vegas del condado

El hombre que marcó el paso del tiempo

El reloj estrena automatismo tras 70 años asistido por las manos de Augusto Muñiz.
Augusto Muñiz, de 97 años de edad, ha sido el encargado del reloj durante 70 años.

Por sus manos han pasado las horas, los minutos y los segundos que han marcado el tiempo en Vegas del Condado durante los últimos 70 años.

Augusto Muñiz Bayón (Vegas, del Condado, 1918) dijo ayer adiós a su labor de responsable del reloj del pueblo, al que cada dos días, y durante siete décadas, ha dado cuerda y ha cuidado con mimo para que siguiera marcando las horas por las que rigen su vida los habitantes de Vegas del Condado. Tampoco será más el campanero del pueblo, encargado de la llamada de oración de las 18.00 horas, o de tocar a muerto, incendio o concejo, como el sólo sabe hacer.

Pero a sus 97 años de edad, no es él que ha fallado. El viejo reloj, adquirido en 1899 por el concejo de Vegas al relojero Canseco, sufrió hace cuatro meses sus primeros achaques, por lo que la actual Junta Vecinal decidió mandarlo a arreglar al taller de Juan Pedrals, relojero de la Catedral de Santiago, en Moiá (Barcelona). De paso, aunque se ha mantenido su mecanismo original, se le ha dotado de automatismo auxiliar para que las pesas remonten solas. De esta manera, Augusto ya no tendrá que subir a echar a andar al reloj y podrá ver las horas pasar a lo alto de la torre como un vecino más. Además, nadie en el pueblo ha querido asumir esta responsabilidad, que este licenciado militar, que además ha sido agricultor y alcalde pedáneo en dos ocasiones, ha asumido desinteresadamente durante los últimos 70 años.

Homenaje

Ayer, todos en el pueblo estaban pendientes del reloj, para oír cómo marca las doce campanadas después de su puesta a punto, y sin depender ya de la mano de Augusto. El reacondicionamiento del reloj, y la remodelación de la torre, se convirtió en un homenaje al trabajo de Augusto durante todos estos años. De hecho se descubrió una placa en la que el pueblo le agradece su labor y dedicación.

Muy emocionado y alegre, como le describe Blanca, su única hija, tuvo unas emotivas palabras para sus vecinos. Después intervino el relojero Joan Pedrals, para explicar los cambios que a sufrido el reloj. seguido de Ignacio Bioxo, promotor de la iniciativa.

Para terminar habló Ceferino Llamazares, presidente de la Junta Vecinal y sobrino de Augusto, quien explicó el gran esfuerzo que ha tenido que afrontar la pedanía para sufragar estas obras, que han superado los 9.500 euros, y que han sido costeadas en gran parte con una entresaca de pinos. Un esfuerzo similar al que hicieron los vecinos de Vegas en 1899, cuando compraron el reloj por 1.712,60 pesetas que sacaron de una facendera de carbón vegetal del concejo.

El hombre que marcó el paso del tiempo