domingo 9/5/21
Nuevos hábitats para recuperar la especie

León cuenta con 50 zonas favorables para iniciar la reintroducción del lince ibérico

La Junta de Castilla y León presenta al Miteco un proyecto valorado en 3 M€ para acondicionar hábitats para la especie
Último linces soltado en Ciudad Real, en febrero de este año. EFE

La llegada del lince ibérico en la provincia es ya casi una realidad. Desde hace años, la Junta de Castilla y León participa activamente con el programa de reintroducción de la especie y asiste periódicamente a las reuniones de seguimiento de sus poblaciones..

De hecho, desde el Servicio de Espacios Naturales, Flora y Fauna de la Consejería de Fomento y Medio Ambiente se ha realizado el primer estudio de hábitats y densidad de conejos, principal fuente de alimentación del lince ibérico, y se ha concretado un mapa con las áreas más idóneas para la especie, de cara a facilitar su conectividad con las áreas ya pobladas, y favorecer así el intercambio de ejemplares.

En ese mapa, la provincia de León es la que en principio presenta mejores hábitats para la especie. De hecho se han identificado hasta 50 áreas cuyas características son en principio favorables por su densidad de conejos y por su abundancia de matorral y coníferas.

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Es tan firme el compromiso de la Junta de Castilla y León con la recuperación de la especie que ya ha presentado al Ministerio para la Transición Ecológica y Reto Demográfico (Miteco) un proyecto de tres millones de euros, con cargo al Fondo de Recuperación y Resilencia Next Generation de la Unión Europea, para la restauración de áreas y la eliminación de posibles amenazas para la reintroducción del lince ibérico.

«El interés por recuperar la especie en Castilla y León es máximo, por el importante potencial que tiene», matiza el jefe del Servicio de Espacios Naturales, Flora y Fauna, David Cubero.

Ayudas europeas
El proyecto de la Junta corre a cargo del Fondo de Recuperación y Resilencia Next Generation de la UE

La organización ecologista WWF acaba de presentar el proyecto 20Lince40 para mejorar la población e en 2040.

Este proyecto va a permitir seguir incidiendo en la recuperación de territorios recientemente perdidos por el lince, ayudar a definir su estado de conservación a alcanzar a largo plazo, así como mejorar el seguimiento de la especie mediante la optimización de las técnicas de fototrampeo.

«Castilla y León, Murcia, Madrid y Valencia son las nuevas candidatas para participar en el nuevo programa de reintruducción», explica el coordinado de Grandes Carnívoros de WWF, Ramón Pérez de Ayala, que destaca los avances que se están llevando a cabo en estas comunidades para buscar las zonas más adecuadas para la especie.

El experto concreta que antes de iniciar las primeras sueltas en estas zonas hay por delante mucho trabajo de campo en los próximos diez años.

Una vez localizadas las áreas más favorables hay que iniciar una serie de contactos con la población local para lograr la máxima acogida posible.

«El lince no es para nada una especie conflictiva, ya que se alienta principalmente de conejos. Además es un buen aliado para los cazadores, ya que desplaza a otros depredadores como los zorros, que sí pueden ser una amenaza para determinadas especies cinegéticas», comenta Pérez de Ayala.

Preparación
Antes de las primeras sueltas en la Comunidad quedan diez años de trabajo de campo

De hecho, un equipo de investigadores españoles del CSIF acaba de publicar un artículo en la revista internacional ‘Biological Conservation’ en el que se demuestran que la recuperación de las poblaciones de lince ibérico tienen una importante incidencia en reducir la abundancia de otros mesodepredadores en el territorio, como el zorro o el meloncillo, lo que ayuda a recuperar especies como el conejo y la perdiz roja, y reduciría la amenaza sobre el urogallo cantábrico en serio peligro de extinción.

Lo más importante es encontrar lugares adecuados. «Ya no nos fijamos en sitios donde en el pasado pudo haber linces o no, lo que nos interesa es que haya suficiente población de conejo en la actualidad, que haya coníferas, matorrales y cierta conectividad con las zonas en las que ya hay presencia lincera», explica López de Ayala

Un buen aliado
La presencia del lince desplaza a depredadores como el zorro o el meloncillo

«Desde WWF queremos dar el impulso definitivo a la conservación del lince ibérico para que continúe la tendencia favorable alcanzada las dos últimas décadas y se mantenga en el tiempo, que ha permitido pasar de menos de 100 individuos en 2002, a más de 1.000 en 2020», concreta Pérez de Ayala. Por eso insiste en que «el proyecto 20Lince40 puede ser el empujón necesario para iniciar la recuperación definitiva del felino más amenazado del planeta que poco a poco va abandonando el ‘estado crítico’, así como complementar y reforzar aspectos clave para la conservación de esta especie que no se estaban abordando con la intensidad necesaria mediante otros proyectos».

Aunque no hay datos oficiales, sí hay constancia de que en el siglo pasado León tenía una población indeterminada de linces, aunque posiblemente eran de la variedad boreal, en vez de ibéricos. Este felino se extinguió en los encinares del Bierzo, Maragatería, Tuerto y Valdería a comienzos de los años 60, tras caer la población de conejo silvestre por causa de la mixomatosis.

La última vez que se apreció un ejemplar en León, concretamente en El Bierzo, fue en 2006, cuando Kentaro, un lince procedente del programa de reintroducción Life+Iberlince, soltado en los Montes de Toledo, viajó por media España y parte de Portugal, lo que le valió el apelativo del ‘lince viajero’, hasta que meses más tarde fue atropellado en una autovía de Oporto.

León cuenta con 50 zonas favorables para iniciar la reintroducción del lince ibérico
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