jueves 6/8/20

León ha perdido 122 pueblos desde 1960, su año álgido de población

La drástica reducción de municipios intermedios ha derivado en una distribución territorial muy desigual que ha impedido fijar población
El partido de Sahagún es el que menos densidad tiene. JESÚS F. SALVADORES
El partido de Sahagún es el que menos densidad tiene. JESÚS F. SALVADORES

León registró en el año 1960 la mayor población de su historia, 584.594 habitantes, y fue en esta década cuando comenzó el declive poblacional de esta provincia que, en esta imparable decadencia demográfica, se ha dejado por el camino 122 localidades de las 1.525 que llegó a tener. Por tener una referencia, en aquel año España contaba con 30,9 millones de habitantes que hoy se han convertido en 46 millones. En León, en cambio, la pérdida poblacional ronda los 120.000 habitanes.

La Diputación ha constatado estos datos en el informe ‘León, un territorio en crisis: dimensión y distribución de la población 2018’, elaborado por el Servicio de Empresa, Conocimiento e Innovación Tecnológica, y en el que se recaban los datos del Instituto Nacional de Estadística.

El documento destaca que «la escasez de núcleos intermedios que puedan actuar como vertebrador en el territorio rural y el territorio urbano, ha impedido una correcta organización del espacio ya que estos serían los únicos capaces de frenar, en cierta medida el abandono del medio rural». La evolución poblacional analizada en el informe refleja esta circunstancia.

En el año 1960 sólo había 8 municipios con menos de 500 habitantes y, a principios de este siglo, ya eran 67. Dieciocho años después el número se eleva a 101. Es decir, en la actualidad, los ayuntamientos escasamente poblados han aumentado más de un 1.260 por ciento desde 1960 y un 150 por ciento desde el año 2000.

Gráfico con la densidad de población

Los ayuntamientos de entre 1.000 y 500 habitantes han experimentado un crecimiento en este periodo, aunque en menor medida que los más pequeños. Concretamente, entre 1960 y 2018 los municipios incluidos en este rango de población se han duplicado.

La ruptura en la distribución territorial se ha producido precisamente en el drástico descenso de municipios de entre 1.000 y 5.000 habitantes, a los que el estudio otorga la capacidad de vertebrar el territorio. En 1960 estaban contabilizados 155 núcleos de esta categoría que actualmente ni siquiera llegan al medio centenar. La pérdida de población que han experimentado estos ayuntamientos ha sido excepcional pasando de los 337.203 habitantes en 1960 a los 97.700 actuales.

«La escasez de núcleos intermedios que puedan actuar como vertebrador entre el territorio rural y el territorio urbano impide una correcta organización del espacio ya que serían estos los únicos capaces de frenar, en cierta medida, el abandono del medio rural», señala el informe de la institución provincial que califica de «generalizado» el debilitamiento demográfico iniciado en la década de 1960.

El éxodo

El éxodo de las pequeñas localidades a los núcleos más poblados ha sumergido gran parte de la provincia en un alto grado de ruralidad. De hecho, el 72% de los municipios se encuentran en la situación conocida como grado de Ruralidad Extrema. Son 153 los ayuntamientos en esta circunstancia. De ellos, 106 ni siquiera llegan a una densidad de 10 habitantes por kilómetro cuadrado. En esta situación se encuentran municipios de todos los partidos judiciales de la provincia. Es el caso de los dos ayuntamientos de Babia, San Emiliano y Cabrillanes y prácticamente todos los del partido judicial de Sahagún, excepto la propia villa facundina, cuyo escenario es, según el informe de la Diputación, de ‘riesgo’.

Similar coyuntura vive la Montaña Oriental donde únicamente Cistierna y Sabero escapan de la situación de Ruralidad Extrema. Es el escenario más grave que se presenta dentro de esta categoría, que incluye también a los municipios de entre 10 y 20 vecinos por km2. En este último caso se encuentran en la actualidad otros 47 ayuntamientos de la provincia.

Otra cuestión es la precaria condición en la que se encuentran Cistierna y Sahagún, a las que se suma Villablino. En los dos primeros casos su densidad les sitúa en un grado de riesgo de ruralida, una condición que se refiere a aquellos municipios que tienen entre 20 y 39,5 habitantes por km2 y que anuncian un peligro de despoblamiento. Además de estas poblaciones, otros 26 municipios se encuentran en las mismas condiciones. En definitiva, un 86,2 por ciento de los municipios de León experimenta algún tipo de grado de ruralidad.

Castrillo de Cabrera, Truchas, Boca de Huérgano, Cebanico, Candín y Burón son los seis municipios con menor valor de densidad. Se encuentran con menos de 2 habitantes por km2, lo que les sitúa al borde de la desaparición, según señala el estudio de la Diputación que engloba en el lado contrario a municipios bastante dispares en cuanto a población como León capital, La Bañeza, San Andrés del Rabanedo, Villaquilambre, Cacabelos, Astorga, Ponferrada, Hospital de Órbigo y Santa María del Páramo.

Estos ayuntamientos con mayor densidad poblacional son los que contribuyen a ‘enmascarar’ la realidad provincial en cuanto a densidad. Si tenemos en cuenta el global, la densidad poblacional en León asciente a 29,8 habitantes por km2, cuando la realidad del territorio es bien distinta.

Esta coyuntura es la que ha hecho peligrar que León, como provincia, pueda acceder a fondos destinados para las zonas más despobladas de la Unión Europea. De ahí que se siga trabajando, junto a otros territorios nacionales, para que no se tenga en cuenta en este criterio el ámbito provincial sino que se apele a la condición que registran determinados municipios.

Densidad de problación en la provincia

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