martes. 29.11.2022

«Un pájaro marcado descubre la muerte de otros diez o doce animales» declara Fajardo. Pero no siempre son los animales radiomarcados quienes actúan de centinelas del veneno, a veces, son los propios ciudadanos quienes velan por la seguridad de la fauna silvestre como ocurrió en la localidad de Crémenes.

Un lugareño de la provincia alertó de un posible caso de envenenamiento ya que encontró varios buitres negros muertos. Al recibir el aviso, la Guardia Civil comenzó a rastrear la zona con una unidad canina. Carlos Cano, portavoz del programa de especies de España de la asociación WWF relata que «la Guardia Civil sospechaba de un granjero jubilado de Crémenes». La unidad canina halló un veneno similar al que se encontró en los cuerpos intoxicados de las aves. El granjero en su defensa, explicó que había usado cebos envenenados para hacer frente a los ataques de los lobos contra su ganado.

Ese motivo no le eximió de la sentencia puesto que tuvo que pagar una multa durante 30 meses por el valor de las especies que había envenenado. También, fue condenado a seis meses de cárcel por la tenencia ilegal de armas que no estaban destinadas para la caza. La resolución se hizo por medio de un acuerdo de conformidad.

León, un lugar que no está libre del envenenamiento de especies
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