viernes. 03.02.2023
Reportaje | elle velado morla

Los primeros caldos del 2009

Gordonzello se adelanta y saca al mercado los vinos de la nueva añada
Vista de Gordoncillo nevado, con las viñas en primer plano.

Un año más, Gordonzello se adelanta y es la primera bodega de la D. O. Tierra de León en sacar al mercado los vinos de la nueva añada correspondientes al año 2009, Peregrino blanco, rosado y Gurdos, con la novedad que ha supuesto la ampliación de la gama con un nuevo vino a partir de la variedad Albarín, fermentada en barrica de roble francés y del que se espera una producción de 4.000 ó 5.000 botellas, en su primera edición. Este vino se hace a partir de una planta de cuatro hectáreas injertadas en la variedad de Tempranillo, y siguiendo el deseo de Bodegas Gordonzello por recuperar otra variedad autóctona, junto a la Prieto Picudo, su buque insignia.

El paisaje de Gordoncillo se funde con el viñedo y éste recibe con la nieve, el invierno y el presagio de un año bueno para sus vides. El viñedo ha perdido las hojas y el color de los sarmientos se ha vuelto mate, la vida se repliega hacia el interior de la cepa para guardar en ella los nutrientes fundamentales con los que la planta comenzará, en mayo, un nuevo ciclo vital. Es el momento de la poda.

Las primeras labores han comenzado, iniciando con ello el trabajo de lo que supondrá la próxima añada de vino.

Hay que podar 205 hectáreas que Bodegas Gordonzello tiene en espaldera para mejorar su producción, pero no se ha establecido un tipo de poda estandarizada. En general todas las variedades se podan igual, quizá la Mencía se la deje un poco más de carga, pero, según Jesús Ángel Velado, director técnico de viticultura de Gordonzello, hay que buscar previamente el equilibrio entre la planta y la carga o número de yemas por hectárea cuyo resultado será su producción. Comienza ahora, la pre poda que se hace con máquina, quedando el sarmiento con un corte de 20-25 centímetros, lo cual supone un avance en el tiempo y el consiguiente ahorro económico.

Sin embargo, la poda, propiamente dicha, sigue siendo un trabajo minucioso y personal que terminará en el mes de abril. No se puede realizar a máquina porque cada cepa, siendo de la misma variedad, tiene una fortaleza, y vigor distinto, y esto es lo que hace que no haya una poda estandarizada. Según Jesús Ángel Velado, los trabajos en la planta del viñedo tienen unos tiempos que hay que cumplir, ya que éstos inciden directamente en la uva y posteriormente en el vino. Un trabajo, el de la poda, para el que, en Gordoncillo, como en otros lugares de la comarca, se ha preferido a la mujer, dada su minuciosidad y constancia. Hoy día, y para estas labores la bodega cuenta con el trabajo de 20 personas. A partir de mayo, cuando los sarmientos tengan 20 ó 25 centímetros, se hará una poda en verde y listo para una nueva vendimia cuando la planta y el tiempo lo indique.

Muchos son los premios y reconocimientos recibidos en mercados nacionales e internacionales con apenas 14 años de andadura, Gordonzello es una empresa que constituye un referente comarcal: una planta espectacular, su bodega moderna, un gran equipo técnico y humano que vende servicios y asesoramiento cualificado, la constante investigación a través del convenio firmado con la Universidad de León y su apuesta por el enoturismo a través de su jardín de variedades, catas en la propia bodega, varias rutas de senderismo para conocer la planta y su Centro de Interpretación de la Viña y el Vino, son, entre otros, elementos cuya puesta en común fructifica en vinos de alta calidad, cuyas marcas comerciales, Cándidus, Gurdos y sobre todo Peregrino, son una clara referencia a la cercanía con el Camino de Santiago, como motor de intercambio cultural y vocación de proyección al exterior, que en el caso de Gordoncillo cristaliza a través del vino.

Los primeros caldos del 2009
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