lunes 16/5/22

La campaña de este año marca un punto de inflexión en la calidad del lúpulo español, pues el año que viene ya se habrán renovado todos los secaderos. El secado de la flor es preciso para que no fermenten los ácidos alfa que contiene antes de que se proceda a su granulado y que son la materia prima para la industria cervecera. Los hornos dejan el calor directo del gasoil, para incorporar intercambiadores que evitan que los gases de combustión lleguen al cono. Además, la mayoría de las calderas estarán alimentadas con biomasa, por lo que «a la mayor calidad del lúpulo se suma una menor contaminación», señaló el presidente de Lúpulos de León. Por otra parte, el sector espera ahora las pruebas de las cerveceras para decidir las nuevas variedades que se introducirán, después de tres años de pruebas.

Más calidad y menos emisiones
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