sábado. 04.02.2023
| Reportaje | Fiesta de San Antón |

Mascotas y agua bendita

La cofradía del barrio de Puerta de Rey consigue que la tradición de honrar al santo abad y de bendecir a los animales domésticos vuelva a cobrar el auge del que gozó en otro tiempo
Los dueños de los animales procuran situarlos antes de que el sacerdote imparta la bendición
Cada año va a más. El astorgano barrio de Puerta de Rey recupera la costumbre de honrar a San Antonio Abad y de poner bajo su protección a los animales domésticos y, de esta manera, cada vez son más las mascotas que reciben el agua bendita que les protegerá. Ayer, tras el desfile de la imagen del santo, incluso un gato recibió los parabienes de la Iglesia y eso que siempre han tenido fama de acompañar a las brujas, gentuza relacionada con el macho -Satanás-, y de no ser aficionados al líquido elemento. Pero no, el minino de la procesión nada tenía que ver con la magia negra y, aunque se le notaba con ganas de volver a casa, aguantó el frío en brazos de su dueña y se portó como un bendito. También una tortuga participó en la ceremonia religiosa. Un galápago que salió del agua al gélido viento de la tarde de ayer con la cabeza, las patas y la cola introducidas a medias en el caparazón, como diciendo «¡uy, que frío!», y, a la vez, intentando enterarse de la ceremonia. Los perros, compañeros predilectos, eran los más numerosos y, mientras el cortejo procesional del santo abad recorría el barrio entre cánticos, ellos iban en brazos de sus amos, los más pequeños, o a lo suyo, aunque atados en corto por las correas. La Cofradía de San Antonio Abad de Puerta de Rey cuenta con 510 cofrades. En otro tiempo, por su festividad, se rifaba el cerdo que criaban los mismos vecinos del pueblo. Ahora se rifan algunos de sus productos, es decir, embutidos, principalmente, porque casi nadie tiene ya gochos y otras bestias en su casa ni establo donde guardarlos. La cofradía ha sacado a la venta este año cuatro mil papeletas. La procesión El desfile procesional de San Antón lo encabezaba un tamboritero, acompañado de un grupo que tocaba las castañuelas. La cruz de guía y el estandarte cofrade precedían al santo, llevado en andas por un puñado de hermanos. Detrás, los sacerdotes y las autoridades -capitán de la Guardia Civil y presidente de la Junta Profomento de la Semana Santa-. Los cohetes sonaron antes de la procesión y el repique de campanas fue continuo desde la espadaña de la parroquia. Marcos Lobato, vicario de la diócesis, impartió la bendición a los animales, aunque sabrá Dios si la necesitan más ellos o nosotros, que hay quien los descuida y maltrata. El jaleo procesional ocasionó que un perro, encerrado en una finca cercana a la iglesia, no dejara de ladrar prácticamente en todo lo que duró el acto por la barriada astorgana. Parecía querer unirse a la fiesta de San Antonio y los animales. En resumen, hace muy poco tiempo que comenzó a recuperarse la tradición, pero va calando en la gente.

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