martes 15.10.2019

Memoria del Batallón 202

El escritor donostiarra Clemente González recoge en «Espías y Guerrilleros en la Sierra de Espadán» la incursión de un grupo de astorganos en la Guerra Civil .
Memoria del Batallón 202

Corría el año 1938, era agosto y nos encontramos en la Sierra de Espadán en la provincia de Castellón, en el cerro más alto de este punto, Ayódar. Esta es la localización del libro de Clemente González García, Espías y Guerrilleros en la Sierra de Espadán, un donostiarra afincado en Castellón y apasionado de la historia y la documentación militar, que a través de una investigación «pura y dura», relata con fervor lo ocurrido aquellos meses en las montañas de esta provincia.

Los protagonistas de esta historia son los hombres de Astorga que configuraban el Batallón 202, de corte nacional y que protagonizan un combate intenso contra los guerrilleros con el resultado de 88 republicanos muertos y 12 nacionales heridos. Esta batalla centra el contenido de este libro sobre una infiltración republicana fallida en esta provincia. «Los actores fundamentales de este intenso capítulo de la Guerra—, puntualiza el autor—, son por tanto, los guerrilleros republicanos y la división nacional de Astorga».

La Contienda Civil tiene su frente principal en esta época en el Ebro, y todas las miradas se centran allí, sin embargo los de Astorga deciden ir a luchar al frente mediterráneo, a la Sierra de Espadán.

Un relato detallado. Esta obra, la única que combina la información histórica y arqueológica sobre un conflicto moderno, nació casi por casualidad, tal y como relata González. «Todo comenzó en el archivo de Ávila buscando documentación cuando cayó en mis manos archivos que hablaban de este hecho en concreto». Siguió buscando, y el ansía de saber más acabó en la publicación de este libro, indispensable en cualquier bibliografía sobre la Guerra Civil Española.

«Respecto al batallón de Astorga, en mi trabajo figura su actuación detallada así como varios documentos en el anexo, donde se relatan la operación, se citan todas la bajas con nombres y apellidos y clase de heridas y así mismo el lugar en el que fueron enterrados», relata Clemente García, quien expone los hechos con el fervor de quien cree en lo que hace. Esta obra combina el trabajo de campo con la investigación, y permite al lector sacar sus propias conclusiones.

Cuenta el autor del libro que de este combate un miembro del Batallón 202 fue condecorado a título póstumo con la Medalla Individual, «la segunda recompensa más importante del Ejercito Español. Su nombre, Manuel Fernández Pérez», argumenta González quien relata una actuación heróica de este leonés. «Un mes antes de morir, en la misma Sierra de Espadán el batallón 202 sufre un ataque, los hombres se dispersan y muchos caen heridos, Manuel Fernández, espera a que anochezca y comienza a tratar a sus camaradas heridos, entierra a los muertos y logra reestructurar su unidad».

Expone González que este batallón tiene una intensa actividad en la provincia de Castellón durante prácticamente todo el 1938, «el frente estuvo estabilizado al menos nueve meses», puntualiza el autor quien relata que los de Astorga lucharon en posiciones de montaña, y finalmente se integraron en el Batallón 108. «Sin duda podríamos escribir un libro entero sobre él, pues es mucha la información disponible y muchas las acciones en las que interviene».

Memoria del Batallón 202