viernes. 09.12.2022

Los vecinos sufren en sus carnes el abandono de Unicaja. Suprimir la oficina móvil es para los vecinos de Caboalles de Abajo califican este cierre como «indignante». «Ni siquiera lo comunican a los clientes, qué vergüenza» destaca un vecino, que recuerda que la gente mayor no dispone de vehículo propio para poder desplazarse hasta Villablino, donde se encuentra la oficina de esta entidad bancaria. «Mis hijos viven fuera; y ahora qué hago», se preguntaba una vecina de Tremor que apenas sabe cómo se utiliza el cajero y a la que ahora alguien del pueblo tendrá que llevar hasta Bembibre para sacar su dinero.

En Cabrillanes, en la comarca de Babia, a los vecinos no les queda otra que irse a Laciana o a San Emiliano para cualquier gestión. Al igual que ocurre en Caboalles y en la mayoría de las localidades que ahora abandona Unicada, «en los pueblos hay gente mayor y no todos pueden desplazarse». El farmacéutico de Cabrillanes, Jaime Espolita, señala que esta situación es «un despropósito para los vecinos». A su juicio, todo el mundo habla del mundo rural pero cada vez « hay más trabas», y son situaciones que tendrían solución si «las administraciones ponen de su parte, pero no quieren».

Cuando el Diario de Léon anunció a principios de este mes la supresión del servicio de la sucursal móvil, el presidente de la Diputación, Eduardo Morán, animó a los afectados a «abandonar a las entidades bancarias que abandonan a los pueblos», una medida motivada por el enfado del presidente provincial ante una situación que calificó como «un castigo inaceptable para el medio rural».

«Mis hijos viven fuera; y ahora qué hago», lamenta una vecina
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