lunes. 15.08.2022

Y del monte… la botica

Daniel Escapa García, becado por la Fundación Sabadell, quiere usar las plantas de Sabero como atractivo turístico, económico y académico
                      Daniel Escapa García desarrolla un proyecto sobre las plantas olvidadas en el valle de Sabero. DL
Daniel Escapa García desarrolla un proyecto sobre las plantas olvidadas en el valle de Sabero. DL

Daniel Escapa García, becado por la Fundación Sabadell, inicia en Sabero su proyecto para hacer de la etnobotánica un elemento dinamizador y reconocer la sabiduría popular en el uso de las plantas silvestres.

Ralbar, en Zamora y León, significa dar la primera reja de arado a las tierras. Es, también, el nombre de las becas, fomentadas por la Fundación Banco de Sabadell, para impulsar y dinamizar el mundo rural.

De modo que Daniel Escapa García, grado en Ciencias Ambientales por la Universidad de León, ha sido uno de los elegidos por la fundación para desarrollar un interesante proyecto: Las plantas olvidadas, un estudio etnobotánico del Valle de Sabero, cobijado por la Universidad de León y el Museo de la Siderurgia y la Minería de Castilla y León.

El pasado sábado arrancó en Sabero la tanda de actividades que forman parte del proyecto y se concretan en un coloquio sobre las plantas y el ser humano, importancia y uso a lo largo de la historia. También se incluye un paseo interpretativo por las rutas de las minas en clave etnobotánica en el valle de Sabero; el taller infantil mi primer herbario, en colaboración con la Universidad de León y un coloquio sobre los usos y curiosidades de las plantas tóxicas y venenosas.

«Lo que pretendo es recordar a los habitantes del municipio en qué consiste la etnobotánica», afirma Escapa García, que no olvida la «sabiduría popular, el boca a boca» que ha pasado de generación en generación. «Quiero poner en valor un legado secular que va más allá de lo puramente científico y metodológico».

Usos medicinales, veterinarios, gastronómicos, ornamentales, materias primas para la construcción de utensilios, usos rituales… las plantas silvestres «son tan antiguas como el mundo, han convivido siempre con la humanidad y sería imperdonable perder y no reconocer toda la sabiduría que, en esta materia, nos han legado las generaciones precedentes», sostiene Escapa García.

El proyecto es una primera aproximación al aprovechamiento racional y sostenible de los recursos naturales del valle. Insistir en las buenas prácticas ambientales, pero «también abrir la puerta a un futuro aprovechamiento económico, turístico o académico» en una comarca, recuerda, que sufrió muy duramente el cierre de la minería y que se ha «reinventado» gracias al Museo de la Minería y la Siderurgia y, sobre todo, por el desarrollo y el turismo activo y sostenible.

En los planes de Daniel Escapa está completar un inventario y herbario de las plantas silvestres del valle de Sabero; recuperar, vía entrevistas, los conocimientos de las personas de la comarca sobre plantas silvestres. «Se trata de situar la etnobotánica en las políticas medioambientales que se han venido desarrollando en el valle durante las últimas décadas, de dinamizar la economía local, fuertemente castigada por la despoblación y sobre todo reconocer a todas aquellas personas que fueron pioneras en valorar y respetar su entorno», concluye.

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