jueves 27/1/22

Sin el apoyo de la junta vecinal de Soto de la Vega el grafiti en el interior de la iglesia puede que ahora no fuera una realidad. De hecho, todo el coste del mural ha sido asumido por la propia entidad local, según explica el presidente de la misma, Ignacio Zapatero, que afirma que a mayores del rechazo inicial del obispado de Astorga, el párroco del pueblo también se mostró «reacio» a pintarlo, «pero una vez que vio todo avanzar, vio que sí iba a quedar bonito». Una mural que no estaba contemplado dentro de la restauración que han hecho a la iglesia —de la que han arreglado prácticamente todo, cambiando el suelo y el tejado—, pero que se ha convertido en la verdadera joya de la corona de dicha restauración. «Ha quedado precioso», resalta Zapatero, que apunta también que «toda la gente que ha venido a verlo se lleva una gran sorpresa, por que de verlo en una foto a verlo en persona cambia muchísimo». «Es que parece que es una vidriera real», remarca. Ante este éxito, el presidente de la junta vecinal de Soto de la Vega señala que «si nos dejan, haremos otro grafiti. Si fuera posible, nos gustaría hacer otro de San Isidro por nuestra vinculación con el campo». No obstante, matiza que es una idea que no se plantea a corto plazo porque «bastante que nos han dejado hacer este porque yo no las tenía todas conmigo». Una iglesia que ha quedado como nueva tras su restauración para que todos los vecinos acudan a misa, «pero lo que destaca ahora entre todos es más el graffiti que la obra». Zapatero, personalmente, se muestra «encantado» con el resultado del grafiti.

«Si nos dejan, haremos otro»