sábado. 01.10.2022
Medio Ambiente

Las oenegés ambientales piden una montaña sin megaproyectos

Sesenta entidades apuestan por conservar el paisaje y la biodiversidad
Paisaje de la Gretusa, en La Pola de Gordón. JESÚS F. SALVADORES

Un total de 61 entidades han firmado un manifiesto en el que piden que se proteja la Cordillera Cantábrica de las amenazas que suponen los megaproyectos eólicos al alegar que implican «atravesar» estos paisajes por una red de líneas eléctricas para la evacuación de la energía producida y que supondrían «inmolar» los escasos espacios aún poco humanizados. Entre los firmantes se encuentran la Fundación Global Nature, la Fundación Oso Pardo, Ecologistas en Acción y la Plataforma por el Futuro de la Montaña Central Leonesa.

El comunicado conjunto resalta que esta campaña no pretende discutir la necesidad de abordar una transición en el modelo energético ni cuestionar la energía eólica como medio de aprovechamiento de un recurso limpio.

Su objetivo es la preservación de los usos y valores que atesoran estas áreas de montaña, reservas de la biodiversidad y asiento principal de las áreas protegidas en sus diversas formulaciones, según las entidades.

Reserva natural

Creen que la cordillera debe quedar excluida de la implantación de los proyectos eólicos

A su juicio, la planificación y la ordenación territorial debe guiar la implantación de las energías renovables bajo criterios de minimización del impacto ambiental, de eficiencia y de sostenibilidad, sin quedar al albur de los intereses empresariales y las corporaciones.

Asimismo, el documento refleja la importancia de reforzar el peso de la conservación del paisaje y del patrimonio natural y cultural de estos espacios.

Por este motivo, estas organizaciones entienden que las montañas cantábricas, debido a su innegable valor ecosistémico y al expolio al que ya han sido sometidas recientemente, deben quedar excluidas de la implantación de los proyectos eólicos planificados hasta 2030 y de cualquiera de sus infraestructuras asociadas.

Negocio local

En su manifiesto, afirman que las pequeñas iniciativas locales se anulan con estos planes

En su argumentario aseguran que estos espacios de montaña «representan el refugio de aquella fauna y flora menos adaptadas a nuestra presencia» y que «su transformación y su ocupación representaría un paso definitivo en el acorralamiento de una buena parte de la biodiversidad más amenazada». Además, señalan que los proyectos se plantean, en muchos casos, «como compensación al abandono de la minería del carbón». «Medio siglo de extracción, rematado con inmensos cielos abiertos, escombreras y comarcas vacías de empleo y población, se pretende compensar con la demolición definitiva del paisaje, acaso el único y más valioso recurso para los pobladores de las áreas de montaña», añaden.

Los colectivos firmantes del manifiesto consideran que «una verdadera transición energética, ecológica y justa, debe ahondar mucho más en el ahorro, en la eficiencia y en las pequeñas y medianas instalaciones de autoabastecimiento» y que «los megaproyectos únicamente se traducen en grandilocuentes resultados económicos para los grandes complejos empresariales, los únicos capaces de llevarlos a cabo, y desincentivan y anulan las pequeñas iniciativas locales para el autoabastecimiento y la autogestión».

Además aseveran que la cornisa norte ha sido históricamente suministradora de energía y recursos naturales para los grandes centros de consumo como carbón, hierro y otros minerales, biomasa, grandes embalses, centrales hidráulicas y térmicas «y todo, sin que eso haya revertido en una mejora de las condiciones de vida de los habitantes de estas zonas de montaña».

Las oenegés ambientales piden una montaña sin megaproyectos
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