miércoles 13.11.2019

Peligro: juzgados y regimiento

Carta te escribo Martín Martínez

Querido hermano: Que la virgen de Castrotierra te bendiga; a nuestros campesinos los ampare y les mande más agua para los secanos. Cerraba la última con las preguntas de Nolete sobre aquello de la presentación, promoción y difusión de productos alimentarios leoneses en Bilbao. Aclarado. Pregunté en más de una DO de las asentadas en Astorga; hablé con alguno de los más conspicuos productores de la ciudad y comarca. Fueron invitados, me dijeron. Declinaron acudir porque dicen, en esas demostraciones se exhiben los políticos y no hay lugar para el negocio. Todos, sin excepción, alabaron la feria que se celebra en la plaza de toros de León, si bien aseguran que eso hay que hacerlo en Bilbao o en Sebastopol, que en León todos conocemos el sabor del chorizo de la Montaña. Los astorganos declinaron ir a la ría del Nervión.

Y anteayer previo trasiego la pregunta nos salió gemela y que conste que no habíamos llegado a ninguna de las fases tópicas del vino. Ambos a una, o a dos, mostramos nuestra inquietud ante el futuro que se le avecina a esta vieja ciudad. Andan por ahí circulando rumores, para sacar adelante ciertas propuestas que van unidas a los pregonados recortes. El peligro parte de las medidas que adopten los titulares de los ministerios de Justicia y Defensa. El río ruge, hermano; y si ruge…

Ciertos magistrados y jueces han «parido» una propuesta de estudio para proceder a la concentración de Juzgados; respecto a nuestra provincia serían eliminados todos, a excepción de León y Ponferrada. Viva la concentración y desaparición de instituciones cuando se habla de acercar los servicios al pueblo y asentar población en medios rurales. Desde hace años, con la huida de médicos, maestros, veterinarios, boticarios y al final los curas (estos por falta de materia prima) ya ves el panorama. Si ahora Gallardón abre el éxodo de los jueces, seguirán los notarios, registradores, funcionarios de Hacienda; abogados y procuradores buscarán acomodo en León o Ponferrada; y santas Pascuas. Habrá más despoblación.

Otro peligro serio e inminente habemos, querido. Nadie se ha percatado de ello; o al menos nadie lo ha manifestado; es que el señor Morenés, ministro del ramo, otrora vendedor de bombas de racimo, ha dicho poco más o menos, no al pie de la letra: Hay que ahorrar que están los tiempos difíciles, apretarse los correajes militares y que salga el sol por donde sea. ¿Saldrá sobre el Teleno? Ya has visto lo del portaaviones «Príncipe de Asturias», nuestro santo y seña en los mares procelosos con recortes de sirgas y escobas. Los viejos cañones que corrieron por las Ardenas hace tres cuartos de siglo arrumbados en galpones y tratados con anticorrosivos. Lo que quiere decir que no se sabe cuando circularán por los cerros de San Gregorio.

Morenés dixit: Hay que cerrar las pequeñas unidades y acuartelamientos menores; o sea concentrar como los juzgados, para intentar soslayar la crisis que nos corroe. Y querido hermano, ¿uno de esos acuartelamientos será el Regimiento Lanzacohetes de Astorga? Ya sabes que aquellos cohetes «Teruel» quedaron obsoletos y han sido eliminados. A cambios les han enviado media docena de cañones, alguno con nombre de reyes leoneses como García I y Fernando I, o el de la reina Urraca, que no van a dispararse; lo de Gila vuelve. Podían enviar mil hombres más, que capacidad hay para acogerlos. La prudencia de los mandos de Santocildes es proverbial. Desde el coronel al furriel, no saben, no contestan; y si saben se lo callan, que hablar corresponde a jefes superiores. En 2007, con un ministro de Defensa leonés –gracias Sr. Alonso- se soslayó un peligro cierto de desaparecer nuestro Regimiento. Ahora el peligro es mucho más grave, por el añadido de la crisis económica. Si el señor Morenés mantiene la línea marcada, Astorga perderá 500 puestos de trabajo, y más. ¿Y de los honorarios que hacen? Después que venga Gallardón. Habrá que hacer algo, digo yo. Cuídate hermano.

Peligro: juzgados y regimiento