jueves. 08.12.2022
Medio Ambiente

La población de avutarda cae en León un 3% por el avance del regadío

El último censo apunta a la existencia de 948 ejemplares, 277 menos que en el año 2008
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Castilla y León es la comunidad autónoma con mayor población de avutarda de España. Según los datos del último censo poblacional, elaborado en 2019 por la Fundación Patrimonio Natural, en Castilla y León existen actualmente 14.787 ejemplares, mayormente situados en las zonas más cerealistas de la Comunidad, y en la llamada Tierra de Campos, lo que supone un ligero incremento respecto al último conteo, realizado en 2008, cuando se localizaron 14.025 aves.

Pero esta evolución no ha sido igual en toda Castilla y León. Mientras que en provincias como Zamora y Valladolid se han incrementado las poblaciones, en la provincia de León se ha registrado un leve descenso, pasando de los 1.225 registrados en 2008, a los 948 actuales, un 58% de ellas –550–, ubicadas en zonas Zepa.

Las causas, según apunta el censo, se deben a la transformación del medio con la implantación de regadíos en las zonas del Esla y en la comarca del Páramo. Según este último conteo, las poblaciones más importantes se encuentran actualmente en la comarca de Los Oteros, donde destacan las poblaciones en el entorno de las localidades de Matallana de Valmadrigal y Matadeón de los Oteros, y ente Campazas y Carbajal de Fuentes. Además, la población leonesa es continuidad de los importantes núcleos del norte de Tierra de Campos, de las provincias más pobladas de la comunidad, que son Zamora, con 5.649 ejemplares, Valladolid, con 4.167, y Palencia, con 2.390.

La avutarda está actualmente incluida en el Listado de Especies Silvestres en Régimen de Protección Especial (Lespre) que establece la necesidad de adoptar medidas específicas para su protección y la de sus hábitats. Además, la especie se encuentra clasificada como «vulnerable» a nivel mundial y de «preocupación menor» a nivel europeo.

La avutarda es la más voluminosa de las especies de la avifauna ibérica y una de las aves voladoras más pesadas que se conocen.

El macho, mucho mayor que la hembra, puede alcanzar un peso cercano a los 18 kilogramos, lo que lo sitúa al borde mismo de la capacidad de volar, lo que en cierto modo puede exponer a la especie a mayores amenazas.

Además de los cambios en las prácticas agrícolas, como la intensificación del regadío, las concentraciones parcelarias, el uso de pesticidas y la desaparición de los recursos tróficos, el desarrollo de instalaciones eléctricas, tanto solar como eólica, suponen todo un peligro para la especie. De hecho, de las 150 avutardas tratadas en los Centros de Recuperación de Especies (Cras) de Castilla y León, 75 murieron por colisión con tendidos eléctricos, 25 por colisiones sin determinar, y dos por choques con aerogeneradores.

También se han registrado casos puntuales de muerte por caza furtiva.

La población de avutarda cae en León un 3% por el avance del regadío
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