lunes. 08.08.2022
Medio ambiente

«No hay que etiquetar a los osos como peligrosos cuando el conflicto a veces lo creamos nosotros»

Vincenzo Penteriani, investigador del CSIC, lidera el programa de radiomarcaje en la Cordillera
oso
Vincenzo Penteriani, en el centro de la imagen, con el resto del equipo, atiende a la primera osa capturada en el Alto SIl. JCYL

Ya son tres los ejemplares que se han radiomarcado en la Cordillera Cantábrica en el marco del programa impulsado por la Junta de Castilla y León, y que comenzó en septiembre del año pasado con la captura de la primera osa en el Alto Sil. Tras el obligado parón del invierno, para respetar la hibernación y el proceso de reproducción de la especie, el programa se ha retomado esta semana con dos nuevas capturas, una en la montaña palentina, de especial importancia ya que representa a la desconocida subpoblación oriental, de la que a penas hay datos, y la última, en Tejedo del Sil, en el Bierzo.

Junto a los técnicos de la Junta de Castilla y León, se encuentra trabajando el prestigioso científico del CSIC, Vincenzo Penteriani, que está al frente Grupo de investigación del oso pardo cantábrico del Instituto Mixto en Investigación en Biodiversidad (IMIB, CSIC/Universidad de Oviedo/Principado de Asturias), a través del proyecto A step formard the conservation of threatened species in Spain: Brown bear telemetry in the Cantabrian Mountains.

Gracias a esa primera osa radiomarcada en septiembre del año pasado en el Alto Sil, ya se ha podido extraer una «valiosísima» información sobre el comportamiento de esta especie, sobre todo de los ejemplares que se encuentran cerca de poblaciones urbanas.

Según explica Penteriani, el collar que lleva colocado emite información sobre su ubicación cada media hora. Al mismo tiempo, la zona en la que se encuentra el animal está controlada por las cámaras de las Patrullas Oso de la Junta, por lo que «se conocen con exactitud todos sus movimientos y su comportamiento», explica.

De hecho, desde que se le instalara el collar, esta osa ha tenido tres crías, lo que «demuestra que el aparato no interfiere para nada en la vida del animal», apunta el investigador.

«Durante estos últimos meses, se ha observado como la osa con sus tres oseznos se acercaba a los árboles de fruta o a los cerezos a una localidad próxima. Para ellos es un atractivo enorme», explica Penteriani, que asegura que «son visitas siempre nocturnas y muy discretas».

Y es que este es uno de los objetivos de este plan, conocer los patrones de desplazamiento y actividad de los osos especialmente en el escenario actual, en el que la población muestra una tendencia positiva, tanto en número total de individuos como en número de hembras con crías, y que se encuentra en expansión aunque todavía con una mínima conexión entre las dos subpoblaciones, la occidental y la oriental, de ahí la importancia del oso capturado en la montaña palentina.

«Cuando ya no hay frutos en los árboles, la osa no vuelve al pueblo, se adentra del monte con sus crías donde es difícil que se deje ver», explica.

Para este investigador, esto indica que «cuando los osos consiguen lo que quieren, en este caso comida, se van», afirma. Por eso considera que «no se deben etiquetar a los osos por este motivo cuando hacen este tipo de cosas como peligrosos ni conflictivos, ya que el conflicto a veces generamos nosotros».

Este experto considera que «los animales aprenden a coexistir con el hombre, ya que se encuentra el lugares muy humanizados, por eso aprovechan la noche para acercarse a los núcleos urbanos».

El problema está, según Penteriani, es que cada vez hay más osos y también más gente en el monte, con cámaras dispuestos a grabar todos sus movimientos. «La pelea del oso que quería matar al osezno para procrear con la hembra a lo alto de la montaña y que acabó con los dos despeñados llamó mucho la atención por las circunstancias en las que se produjo, y porque había gente grabando la escena, pero en realidad es algo normal en la especie, es parte de su biodiversidad», matiza.

«No hay que etiquetar a los osos como peligrosos cuando el conflicto a veces lo creamos...
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