miércoles 18/5/22
El crimen de Sahagún

«No quería matarla, quería que su cara quedara marcada de por vida por lo que me había hecho»

El acusado de asestar diez puñaladas a su exmujer mientras dormía en Sahagún alega que iba «hasta arriba» de drogas y alcohol
                      El acusado a su entrada a la Audiencia Provincial custodiado por un policía nacional. RAMIRO
El acusado a su entrada a la Audiencia Provincial custodiado por un policía nacional. RAMIRO

El acusado de intentar matar a su exmujer y herir a su hija de 15 años en septiembre de 2018 en Sahagún, declaró ayer en la Audiencia Provincial de León donde se juzgan los hechos que «le entraron los demonios» cuando fue a casa de su ex pareja a las cinco de la mañana para buscar una tele, ya que no podría dormir, y la vio en su cama durmiendo «tan tranquila, con esa carita de ángel, cuando yo llevaba tres meses sin pegar ojo y sin comer por culpa de nuestro divorcio». Asegura que su intención nunca fue matarla, «lo hubiera hecho sin problema», sino que lo único que quería era rajarle la cara con su navaja, «para que quedara marcada de por vida por lo que me había hecho».

El acusado, para el que el fiscal pide 14 años de cárcel por intento de asesinato en grado de tentativa, y un año más por maltrato en el ámbito familiar, declaró que cuando agredió a su ex mujer, a la que asestó diez puñaladas, y agredió a su hija, que trataba de defender a su madre, se encontraba bajo los efectos del alcohol, las drogas y los tranquilizantes que tomaba. «Era la segunda borrachera del día», explica el acusado que concretó que en esa época estaba en una «espiral de autodestrucción» por su reciente divorcio, el abandono de su casa familiar hacía tres meses y su baja por depresión como empleado de Adif.

«Esa tarde, había estado jugando con la videoconsola, bebiendo y esnifando todo el rato», relata el acusado, que afirma que se metió más de un gramo de cocaína, fumado hachís y bebido cantidades ingentes de cerveza y whisky. «Como no me podía dormir me puse un partido que tenía grabado y me tomé un Tranxilium, entones me fui a mi habitación y para dormirme pero necesitaba la tele, pero la del salón era muy grande, y no tiene para conectar al ordenador, y me acordé de una que había comprado a mi hija y que estaba en casa de mi ex mujer por lo que decidí ir a buscarla».

Eran las cinco de la mañana cuando el acusado entró en la casa de su ex mujer, con las llaves que todavía conservaba y que ella nunca le pidió

«La televisión estaba en su dormitorio, entré tratando de no hacer ruido, y cuando la estaba desenchufando giré la cabeza y la vi ahí, durmiendo tan tranquila, con esa cara de angelito, y me entraron los demonios», explica. El hombre declaró que siempre lleva consigo una navaja pequeña, con la que corta el bocadillo, la cocaína o como elemento disuasorio en las «peleas» que aseguraba tener últimamente, por parte del entorno de su ex mujer.

Fue entonces cuando se puso sobre ella y le colocó la navaja en el cuello y comenzó a hacerla cortes. El acusado recuerda que comenzaron a forcejear y que entonces apareció su hija de 15 años. «Le dije que llamara al 112 y ella me empujó, al tratar de incorporarme perdí el equilibrio y caí sobre mi ex mujer y le clavé la navaja en el abdomen».

Finalmente la mujer logró huir ayudada por su hija y salió a la calle para pedir ayuda en el Cuartel de Guardia Civil que se encontraba frente a su casa. El ex marido reconoció que salió tras ella y que la alcanzó, y que agarrándola del pelo la tiró al suelo. «La trataba de tranquilizar, pero no podía evitar insultarla y echarle en cara lo que me había hecho». Después, cuando de nuevo estaba sobre ella, su hija le arrebató la navaja, y tras los gritos de una vecina que presenció los hechos desde una ventana, acudió un vecino que vivía cerca, por lo que el acusado, dejó de agredir a la víctima y se marchó. «Cuando llegué a casa me tumbé y me quedé traspuesto unos minutos, cuando me desperté no recordaba lo que había ocurrido y al ver mis manos llenas de sangre me asuste y lamé al 112 para preguntar y para que mandaran una ambulancia a casa de mi ex mujer porque creía que la había hecho algo, luego llamé a mi abogado y esperé a que me vinieran a detener».

El autor confeso de la agresión aseguró ayer que «ha recordado todo hace seis meses gracias al tratamiento psicológico al que ha sido sometido en prisión».

El abogado de la defensa trató ayer de demostrar todo el rato que la intención nunca fue acabar con su vida, ya que «la tuvo a su merced mientras dormía y podía haber aprovechado cualquier día que su hija no estaba en casa —acababa de llegar de vacaciones con sus abuelos— para acabar con la vida de su madre».

En la sesión de ayer también declararon los guardia civiles que atendieron el atestado y que le detuvieron ese día, y que confirmaron que el acusado estaba «plenamente consciente de todo, se expresaba con normalidad y no se le apreciaban gestos de embriaguez ninguna».

«No quería matarla, quería que su cara quedara marcada de por vida por lo que me había...
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