jueves 26/5/22

La buena sintonía entre la Consejería de Medio Ambiente y la Dirección General de Biodiversidad en materia de incendios forestales, no parece ser la misma cuando se aborda el tema del lobo. La diferencia de posturas quedó ayer patente en la presentación del Modex León 2022. Mientras que la directora general mantiene que las excepciones para llevar a cabo los controles poblacionales que demandan las comunidades loberas, entre ellas Castilla y León, ya están contempladas en la propia orden con la que se catalogó a la especie en peligro de extinción, el consejero Suárez-Quiñones considera que «no es suficiente», por lo que pidió seguridad jurídica para gestionar la especie y respuestas inmediatas a esta situación, «ya que es lo que nos están demando los ganaderos».

Rodríguez de Sancho insistió en la necesidad de consensuar con las comunidades una estrategia nacional, ya que «es importante» para poder enmarcar las actuaciones de control de poblaciones del lobo» y con ello se dará «seguridad jurídica» a todo este tipo de situaciones».

Por su parte, el consejero lamentó que esta estrategia no se haya hecho antes de catalogar a la especie, recordando que la orden está recurrido ante la Audiencia Nacional, y pidió hacer un censo nuevo para «sobre su resultado hacer por fin esa estrategia».

También, puso de manifiesto que «las órdenes de control del lobo no pueden esperar a esta estrategia» e indcó que «al margen de trabajar juntos con la máxima lealtad posible, hay que tratar de sacar adelante el mecanismo de control excepcional con las garantías jurídicas suficientes».

Quiñones, sobre el lobo: «No podemos esperar más, los ganaderos necesitan respuestas ya»
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