viernes. 02.12.2022

Las dimensiones y virulencia de los incendios registrados este año en España se deben a la gran carga de combustible acumulada en el medio forestal durante décadas, según Distrito Forestal, que calcula que para defender los bosques de las llamas habría que invertir unos 1.200 millones de euros al año.

En lo que va de año, han ardido unas 300.000 hectáreas forestales y se han declarado 55 grandes incendios (más 500 hectáreas), la mayor cifra en lo que va de siglo y muchos de ellos calificados de «sexta generación», aquellos capaces de modificar la meteorología de lugar y que superan la capacidad de extinción por la cantidad de energía que liberan.

La causa, la gran carga y continuidad de combustible acumulado en el monte por el abandono rural, la ausencia de inversión para su cuidado y una normativa cada vez más restrictiva, derivada de un «ecologismo ajeno a la realidad del medio rural y que ha idealizado la naturaleza sin fundamento técnico, científico ni experimental», según los ingenieros de montes agrupados en Distrito Forestal.

Esta acumulación, unida a unas condiciones climáticas cada vez más duras (sequías y olas de calor) provoca que lo que antes eran incendios que podían controlarse, ahora tomen unas magnitudes de tal intensidad de energía que superan la capacidad de extinción de los medios.

Para Distrito Forestal, la solución pasa por retornar a una gestión forestal sostenible y ordenada que, además de reducir la frecuencia y magnitud de los incendios, generaría numerosos beneficios ambientales, sociales y económicos, así como un importante e inmediato retorno a las arcas públicas.

Para desplegar esa gestión, los Presupuestos Generales del Estado deberían contar con un partida transferible a las autonomías dotada, al menos, con 1.200 millones de euros para tratamientos silvícolas de monte arbolado (610 millones), desbroce de matorrales (450 millones) y ordenación de montes (34 millones).

Esta inversión permitiría crear miles de puestos de trabajo, pues se calcula que cada millón de euros invertido en tratamientos silvícolas genera entre 25.000 y 30.000 empleos, a los que se sumarían los que se necesitan para crear y mantener infraestructuras de defensa contra incendios forestales (entre 5.000 y 6.000 por cada 50.000 hectáreas). En total, se generarían entre 30.000 y 36.000 empleos al año.

Reclaman 1.200 millones al año para unos bosques a prueba de incendios
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