sábado 04.07.2020

Riello necesita trabajadores

El alcalde asegura que faltan canteros, carpinteros, fontaneros y electricistas.

En medio del torbellino que ha provocado la crisis económica y las elevadas cifras del paro, Riello emerge como una isla de salvación para los trabajadores. Su alcalde, Manuel Rodríguez (PP), asegura que el municipio necesita profesionales manuales. Es más, está convencido de que carpinteros, albañiles, canteros, fontaneros y electricistas podrían encontrar con facilidad empleo en alguna de las localidades que se esparcen a lo largo de sus 306 kilómetros cuadrados.

«Riello siempre tuvo herrerías, carpinterías y canterías. Muchos y buenos profesionales de oficios manuales que hoy se han jubilado y que han dejado un vacío importante. Así que faltan este tipo de trabajadores, porque tenemos 40 pueblos, casi despoblados, pero con casas que están ahí y que la gente quiere tener arregladas para volver en verano o en las fiestas. Otras muchas se han vendido y los propietarios, según hemos constatado, deben recurrir a trabajadores de fuera del municipio para repararlas porque aquí no encuentran mano de obra», explica. Riello, un paraíso verde en la montaña leonesa, se enfrenta a dos problemas: la despoblación y el envejecimiento de sus vecinos. En las dos últimas décadas, ha perdido 600 habitantes y la mitad de sus 712 residentes actuales supera los 60 años de edad. Sin embargo, la llegada de varias parejas jóvenes a La Urz y Bonella, que aportan siete niños, ha revolucionado las estadísticas y generado una corriente de esperanza. El primero en salvarse de la quema ha sido el colegio, a punto de desaparecer hace una década porque sólo impartía clases a siete alumnos y hoy con planes de expansión y afianzado gracias a sus 18 estudiantes. La llegada de Rodríguez a la Alcaldía ha permitido, además, cumplir un viejo sueño de la asociación de padres: rehabilitar el albergue como nueva escuela para ganar espacio y reemplazar las viejas instalaciones de 1920.

Colegio nuevo. Las obras están a punto de finalizar gracias a una subvención de 10.000 euros de la Diputación, otros 10.000 euros de la Junta y 5.000 del Ayuntamiento. El traslado de los niños será inminente. «Nuestra esperanza son los jóvenes. Estamos muy satisfechos al ver crecer un 30% el número de alumnos, y también con la llegada de varias parejas jóvenes que han tenido hijos y que están cambiando nuestras estadísticas de envejecimiento y despoblación. Por eso, queremos ofrecer unas instalaciones de calidad y continuaremos la obra del colegio con otros 45.000 euros para realizar un patio cubierto que sirva de gimnasio», indica.

Uno de los padres, Israel Martínez, reconoce que reivindicaban mejoras desde hace 15 años, «pero no nos cambiaban ni una bombilla hasta que llegó Manuel (Rodríguez), que comparte nuestra inquietud por fijar población a través de buenos servicios, como puede ser una buena escuela», explica.

Riello, además, se resiste a caer en el olvido y aún mantiene una farmacia, dos comercios, un bar-restaurante, una residencia de ancianos con 26 plazas, la oficina comarcal de extensión agraria, la agrupación de juzgados de paz, una panadería y dos entidades bancarias. Unos atractivos que sumados a la vivienda barata y la tranquilidad que se respira pueden convertirse en talismán de la recuperación.

Junto con los trabajos de albañilería y oficios, el área forestal es el otro frente para proporcionar empleos. El municipio posee la catalogación de Reserva de la Biosfera y el Ministerio de Medio Ambiente ha aportado, hasta ahora, varias subvenciones para mantener el entorno. El regidor confía en que ese grifo no se cierre de golpe y pueda constituir una fuente de riqueza. Además, el Ayuntamiento estaría dispuesto a apoyar a las empresas que decidan instalarse en la zona, ya que el trabajo es el principal arma para frenar la sangría de población, a su juicio.

Riello necesita trabajadores