miércoles. 07.12.2022
La científica del CSIC, Paola Laiolo,  y el investigador José Ramón Obeso, en el hábital del «cazurroi».

Un pequeño saltamontes leonés de 12 a 19 milímetros, conocido desde el siglo XIX, puede desvelar las claves del cambio climático en Picos de Europa. Así lo creen los tres expertos de la Unidad Mixta de Investigación en Biodiversidad (UMIB), con sede en Mieres, que analizan desde hace un año al Chorthippus cazurroi, una rareza en el mundo de los ortópteros, gracias a su capacidad para adaptarse a vivir en climas fríos, en las cumbres montañosas del Parque Nacional entre 1.800 y 2.300 metros de altitud.

«Se trata de una especie endémica, que sólo aparece en Picos de Europa en las cotas más altas y que resulta curiosa por vivir a temperaturas bajas, ya que el grupo de los saltamontes es tropical y les gusta el calor. Por eso es muy interesante estudiar su evolución para adaptarse a la zona y confiamos en encontrar gracias a él indicadores del cambio climático», explica el director de la UMIB, José Ramón Obeso, una joven unidad apoyada por la Universidad de Oviedo, el Consejo Superior de Investigaciones Científicas y el Principado.

El equipo integrado por Obeso, Juan Carlos Illera y Paola Laiolo, científica titular del CSIC que lidera el proyecto, recorrió gran parte de las cumbres del Macizo Occidental el pasado verano en busca de ejemplares de este saltamontes, que consideran «un buen centinela de lo que ocurre en Picos de Europa».

La visita les permitió recolectar varios individuos que les servirán para comprobar las adaptaciones que presentan, además de huevos con los que intentarán reproducir a estos organismos en el laboratorio.

Cumbres que son islas

Según constataron, su distribución es «curiosa y excepcional, ya que las poblaciones se encuentran aisladas, cada una recluida en la zona alta de una montaña», precisa. Los picos montañosos «son como islas para estos insectos, y es interesante saber cómo han llegado de una cumbre a otra, a pesar de tener unas alas muy cortas», señala.

También han comprobado que existe una mayor diversidad genética en el Macizo Occidental, que las hembras son de mayor tamaño que los machos, y que su ciclo vital es corto.

«Los primeros adultos aparecen en julio y a finales de octubre se mueren tras poner huevos que se desarrollarán en primavera», explican. La investigación está en un estado inicial y surgió como complemento a otra sobre la influencia de la altitud en la longevidad de las aves de alta montaña, que comen este tipo de saltamontes.

El Chorthippus cazurroi fue descubierto en 1898 por el naturalista Ignacio Bolívar y Urrutia, aunque el insecto se bautizó con el apellido de su discípulo, Manuel Cazurro.

El saltamontes centinela de Picos de Europa
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