sábado 23/1/21
En busca de apoyo institucional

Un San Martín entre lágrimas

Los vecinos de San Martín de la Cueza, que celebrarían hoy sus fiestas, reclaman ayuda para conservar el retablo de su parroquia
Lienzo colgado en la pared de la iglesia en vez de en el retablo. A.C.
Lienzo colgado en la pared de la iglesia en vez de en el retablo. A.C.

A los habitantes de la localidad de San Martín de la Cueza, apenados por no poder celebrar sus fiestas patronales, no les faltan motivos para celebrar. Pese a que hoy no podrán llevar a cabo sus fiestas patronales, estrenan nuevamente por estas fechas, restauración del segundo lienzo de uno de los valores artísticos más importantes con que cuenta la localidad: un retablo del siglo XVI en un considerable estado de deterioro. Tanto es así que el lienzo no ha podido volver a su ubicación inicial dado el daño que sufre la madera que lo soporta, teniendo que ser reubicado tras su restauración en la pared lateral del presbiterio, colgado y desangelado.

Desde esta pequeña localidad están haciendo un enorme esfuerzo por conservar y mantener el patrimonio, hacen un llamamiento a la colaboración de las instituciones para evitar el progresivo deterioro de su retablo y acometer de forma integral esa restauración tan necesaria.

«En pleno impulso de acontecimientos importantes para nuestra comarca a este nivel, como las Edades del Hombre, la recuperación de las ruinas del monasterio benedictino o el propio impulso de la Ruta de los retablos del sigo XVI, en cuya época se enmarca el nuestro, sentimos una gran pena por el lamentable estado en que se encuentra y hacemos un llamamiento para que esta situación se revierta a la mayor brevedad dado el riesgo que para esta obra supone la situación actual», asegura la presidenta de la junta vecinal, Rosa Mª Quintanilla González, quien aprovecha para felicitar las fiestas a sus paisanos y recordar el acto de responsabilidad personal que debemos ejercer en estas especiales circunstancias, pese a las ganas de celebrar que todo tenemos.

Un San Martín entre lágrimas