jueves 19/5/22
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Mesa redonda 'El porder de los sellos de calidad'. RAMIRO

La importancia de los sellos de calidad en la industria agroaliemetaria ha centrado esta tarde la última mesa redonda de la segunda jornada del congreso que ha contado con la participación de cinco representantes de productos de calidad de la provincia. En primer lugar, José Luis Nieto, presidente del consejo regulador de la IGP de la Cecina de León, ha explicado que llevan más de un año trabajando en la certificación de su producto a través de distintos estudios, primero de la mano de Inviotec, y más tarde con el Itacyl, con el objetivo de ahondar más en las cualidades nutricionales de la cecina  para poder así conquistar nuevos mercados. “Lo que más nos interesa ahora es que nos conozca el consumidor, que sepa qué cualidades nutricionales tiene la cecina de León”, asegura.

El objetivo de la IGP Cecina de León es en estos momentos conquistar nuevos mercados, para lo cual trabajan codo con codo con el ministerio, ya que la carne de vacuno es algo más difícil de introducir que la de porcino en determinados lugares. De hecho, trabajan en la manera de abrir nuevos mercados en Asia, donde hay un creciente interés por la cecina, y donde estamos en condiciones de competir con otros productos de calidad, el “problema es llegar allí, y vencer todas las trabas burocráticas que hay para vender fuera de la Unión Europea donde por el momento solo podemos llegar a 20 países”, confirmó Nieto, que lamentó que en otros países sea más fácil comercializar este tipo de proyectos, “desde aquí nos ponen muchos problemas”, lamentó.

Un problema que puso de manifiesto es el hecho del incremento de los costes de producción en el sector cárnico, donde el alimento de los animales se ha incrementado hasta un 35%, lo que está limitando en cierto modo la producción, ya que además “tenemos dificultades para adquirir determinadas materias primas”. Por este momento, Nieto asegura que desde el consejo regulador se está frenando un poco la promoción de la cecina, ya que “ahora mismo la tenemos toda vendida y estamos a la espera de producir mas”. 

Por su parte, Ibán Abad, socio certificado de la Asociación para la Promoción del Chorizo de León, aseguró que el mayor beneficio de los sellos de calidad es que garantizan todo el proceso de producción, y supone un control y una garantía total para el consumidor que tiene a su alcance toda la información relativa a ese producto. En su caso, el principal problema es que “nos falta un pco más de unión”, ya que de las muchas empresas dedicadas en León a la fabricación de chorizo, tan solo hay 16 en la asociación, y solo once de ellas tienen una certificación. “Con una mayor unión seríamos mucho más fuertes y lograríamos abrirnos a otros mercados, tendríamos más presencia”, asegura Abad, que confirmó que uno de los retos de la asociación en estos momentos en lograr una Indicación Geográfica Protegida como la que tiene la cecina. Lo que sí confirmó es que el chorizo de León es un “buen producto”, pero que “nos falta promoción”, una promoción que a su juicio necesitaría contar con más apoyo desde las administraciones, ya que “somos empresas pequeñas que podemos tener más dificultades que otras para llegar a los lineales de los supermercados. Además, también acusó el incremento de los costes de producción que están asumiendo las empresas.

Por su parte, José Andrés García, presidente de la IGP Lenteja Tierra de Campos, confirmó la pujanza que tienen en estos momentos las legumbres de calidad. De hecho apuntó que el 80% de las que se comercializan en España proceden de Castilla y León, “algo que la Junta de Castilla y León tendría que tener en cuenta en sus promociones institucionales como imagen de calidad”. En el caso de la Lenteja Tierra de Campos aseguró que ahora se cultivan  cerca de cinco mil hectáreas, pero que el objeto es llegar a las diez mil, “siempre con la máxima calidad genética”. Para García, el objetivo de su IGP no es tanto conquistar mercados exteriores sino afianzar el consumo local de su producto, salir a buscar a ese consumidor de kilómetro cero que prefiere consumir productos de su tierra, ya que además de beneficiar a la zona donde se cultiva, ya que la lenteja es un sumidero de nitrógeno, evitar la contaminación que supone traer este tipo de productos de otros países.

“Por eso en nuestras etiquetas tratamos de dar información que nos ayude a fidelizar a este tipo de consumidores”, destacó. José Andrés García subrayó que en estos momentos la lenteja se puede considerar como el bistec verde, por la cantidad de proteínas que tiene, y por ser un producto asequible, saludable y beneficioso para el medio ambiente. También reclamó más unión por parte de los productores para aunar sus problemas en una sola voz, y puso en valor la importancia de este producto en la gastronomía de vanguardia por su versatilidad, y porque, en contra de lo que siempre se ha creído, no es estacional y se consume los 365 días del año. Además, su cultivo es muy importante en el medio rural, ya que puede ser una buena alternativa para otros cultivos, por su alta rentabilidad.

Adelino Pérez, presidente de la DO Bierzo considera en su caso que los sellos de calidad es un valor añadido al producto y que ofrece al consumidor una información muy valiosa sobre lo que consume. Lo que sí considera muy importante es la diferenciación que tienen los productos, y que es lo que les hace únicos en el mercado. En su caso se refirió a las variedades de Mencía y Godello, que solo se cultivan en el Bierzo, lo que “nos abre la puerta a muchos mercados”. De todos modos, considera que “esas certificaciones se pueden mejorar para que en las etiquetas se ubique el lugar exacto, el pueblo donde se ha producido ese vino, que a lo mejor se está consumiendo en un restaurante de Nueva York".

Lo que sí demanda Pérez es un mayor esfuerzo de las administraciones por promocionar sus productos, ya no solo en las ferias y mercados, sino dentro de los territorios. “A la ciudad de León llegan muchos visitantes a través del AVE, en el Bierzo, lo tenemos más complicado, necesitamos más infraestructuras para que vengan a conocer nuestras bodegas y se cree un turismo etnográfico similar al que ya se hace en otros lugares como en La Rioja”. 

El presidente de la DO considera que para los sellos de calidad se abre ahora una buena oportunidad con los fondos europeos para la recuperación, pero echa en falta más ayuda de las administraciones para poder acceder a esas ayudas. “Nos tienen que llevar de la mano”, destacó.

Por último Rafael Blanco, presidente de la DO León, confirmó que el objetivo del consejo regulador de esta denominación, tan extensa en el territorio pero tan joven en su trayectoria, ya que fue creada en 2007, es recuperar los niveles de producción previos a 2017 cuando la mayor parte de su cosecha se perdió por culpa de las heladas, y más tarde no se recuperó por culpa de la pandemia. “Nuestro objetivo es llegar a los 4 millones de kilos”, afirma Blanco, que puso en valor la importancia de los sellos de calidad para la venta de los productos autóctonos. “Su valor es indiscutible, y la labor de promoción de las administraciones también, el problema es que no es todo lo eficaz que debería ya que no se llega hasta el final de la cadena, puesto que cuesta mucho trabajo encontrar en los lineales de los supermercados nuestros productos y lo que está claro es que se vende lo que hay, y lo que no, no”, señaló Blanco, que detecta cierto “desdén” de las administraciones a la hora de comercializar estos productos.

El presidente de la DO de León también reclamó una mayor implicación de la hostelería para poner en valor sus productos, con una mayor formación sobre cómo servirlos y para ofrecer a los clientes la información que precisan.

Los sellos de calidad, una carta de presentación que necesita un impulso
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