sábado. 04.02.2023

Un siglo de férrea unión

La Sociedad Recreativa de Jóvenes de Hospital y Puente de Órbigo, herederos del legado de Sierra Plambley, celebra sus cien años
                      Exterior de la sede en Hospital de Órbigo. DL
Exterior de la sede en Hospital de Órbigo. DL

La SRJ (Sociedad Recreativa de Jóvenes) de Hospital y Puente de Órbigo, que cumplió en febrero de este año su centenario, reunió ayer a las viejas glorias y las nuevas hornadas de jóvenes en su fiesta de cumpleaños.

La longevidad de la Sociedad Recreativa de Jóvenes es el fiel reflejo de cómo en este municipio del Órbigo ha calado profundamente la huella de Francisco Fernández Blanco y Sierra Pambley, el filántropo que a finales del siglo XIX creó la fundación que ha educado a varias generaciones en Hospital y Puente.

La centenaria SRJ fue creada por Felicísimo González del Campillo, el director de aquella escuela, al darse cuenta del potencial que el asociacionismo tenía en este rincón de la comarca bañada por el río Órbigo, no sólo con fines pedagógicos sino también en el incipiente sindicalismo agrario con la asociación de agricultores ‘La Unión’.

La clave del éxito de la SRJ ha sido la manera en la que ha sabido ir adaptándose al paso del tiempo. En 1922, nacía con el objetivo de «proporcionar instrucción a los asociados por medio de veladas nocturnas durante el invierno (algo así por el estilo de la Escuela nocturna de adultos) por conferencias o disertaciones común de libros instructivos, revistas, periódicos...».

Así ha quedado reflejado en el reglamento de fundación en el que se hacía hincapié en la «moralización e instrucción o introducción de buenas costumbres, ya sea por medio de libros, consejos, amonestaciones, ya sean generales o particulares y hasta imponiendo multas». Eran otros tiempos y cuando en el tejido social era tan importante el carácter benéfico como el moral y de regeneración de costumbre.

Los redactores del documento fundacional también dejaron margen para el asueto y establecieron que se podían organizar «distracciones recreativas, tales corno bailes honestos, representación de los mismos socios de comedias morales e instructivas e iniciar juegos útiles». El reglamento fundacional es una pieza exquisita para la historia de Hospital y Puente de Órbigo.

Gracias al artículo 17 se entiende la aceptable salud económica que ha tenido la SRJ. En este artículo se explica qué constituye el capital social: además de la cuota mensual y de entrada, las arcas de la asociación se beneficiaban de ‘los pitos’ que «los constituyen la cantidad voluntaria, que da, según costumbre tradicional, el forastero que se casa con una joven del pueblo».

También estaban los «derechos llamados ‘cuartillas’, consistentes en dos pesetas que según costumbre general y antigua en la región, abonaban todos los solteros que venían al pueblo en calidad de criados de servicios, dependientes de comercio. En el caso de que después de estar cierto tiempo en el pueblo se marchase y volviese al año siguiente, volvería a pagar de nuevo.

Por la SRJ han pasado hijos del pueblo y forasteros, una unión que destacan en el Ayuntamiento de Hospital orgullosos y agradecidos de que aún perviva esta asociación cuya sede sigue siendo la discoteca ubicada al lado del frontón, muy cerca del puente jacobeo que une las dos localidades del municipio.

El alcalde y socio de la SRJ, Enrique Busto, ha felicitado a «todas las generaciones que han hecho posible que la SRJ mantenga una excelente salud».

La junta directiva de la SRJ tendrá que taparse los ojos en la fiesta del centenario porque el reglamento es muy claro al respecto: «También estará prohibido permanecer en las tabernas, cafés y otros establecimientos públicos después de las diez de la noche, y el que cometiere cualquiera de los actos citados, será castigado con la multa de cincuenta céntimos».

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